UNA LEY QUE PONDRÁ FIN AL ROBO ALEVOSO

La carátula del documento es larga pero vale la pena consignarla. Dice: “Proyecto de ley que crea el Consejo Asesor del Sistema Nacional de Jubilaciones y Pensiones, la Superintendencia de Jubilaciones y Pensiones y establece normas de inversión del sistema de jubilaciones y pensiones”. El título, con todas sus redundancias leguleyas, lo dice todo. Si el proyecto conserva su redacción original y no es desnaturalizado durante su estudio, la ley resultante será la pitada final para el aventurerismo y la discrecionalidad administrativa imperantes en las cajas mutuales y de jubilaciones.  Lo ideal sería además que todos los sinvergüenzas  y saqueadores que se enriquecen mientras mantienen estas entidades en sus garras fueran a la cárcel y pagaran con creces el latrocinio vergonzoso al que las someten. Pero eso sería demasiado pedir en un país en donde el castigo para el corrupto y el filibustero se destaca por su inexistencia.

Independientemente de si eso sucede o no, en adelante –promulgada la ley de 114 artículos- regirá un nuevo manejo en las cajas del IPS, Itaipú, ANDE, bancarios, Hacienda y demás entes públicos o privados. Los fondos deberán ser sostenibles y sustentables porque “la seguridad social debe ser congruente con el desarrollo económico del país” y no podrán otorgarse beneficios que no tengan “una fuente de financiamiento efectiva y suficiente”. La Superintendencia emergente, cuya creación les encrespa los pelos a la claque de aprovechadores reinante en las cajas, tendrá funciones de supervisión técnica, actuarial, operativa, jurídica y financiera y podrá investigar y aplicar sanciones cuando corresponda. Lo dicho. Si esta ley rige tal como está pensada, es el fin del latrocinio y la discrecionalidad. Ya es hora.

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