Valores de activos intangibles Parte 1

 

Uno de los temas centrales de la econo­mía del conocimiento es entender y asimilar la importancia de los activos intangibles. Las exigencias que se sus­citan a nivel mundial nos llevan a plantearnos constantemente sobre su valoración económi­ca. La valoración de los intangibles no es una novedad y constituye una práctica extendida a nivel global.

Todo activo (tangible o intangible) posee un va­lor de acuerdo al tiempo, a su vigencia funcional y a la proyección económica por su explotación. En el caso de los derechos de propiedad intelec­tual e industrial (entre ellos, marcas, diseños in­dustriales, patentes, derechos de autor) tendrán una funcionalidad que dependerá de su registro ante las autoridades (su reconocimiento en el mercado y de que la propiedad esté protegida para evitar su uso no autorizado por terceros), como así también, de la legalidad contractual que recaen sobre ellos. Los beneficios económi­cos que fluyan de un activo intangible pueden verse reflejados en los ingresos sobre las ventas de productos o servicios, ahorro en costos y otros beneficios del uso del activo. En uso de los derechos legales reconocidos, el titular, además de los beneficios económicos que provienen del activo, tiene la posibilidad de prohibir a terceros no autorizados su uso y explotación.

No porque éstos carezcan de tangibilidad no se deberá reconocer su sustancia económica y el simple hecho de que no posean característi­cas físicas, impide que se los pueda considerar como activos valiosos, ya que su característica de activos se las da su significado económico, más que su existencia material específica.

Un estudio de OCEAN TOMO, The Intellectual Capital Merchant Banc Firm, relacionado a la composición del valor del mercado del índice de SP 500, muestra que los activos tangibles de 1975 representaban el 85 % del valor del merca­do de las organizaciones industriales, y para el 2015 los activos tangibles llegaron al 13% de su valor de mercado, es decir, en 40 años se invir­tió la proporción del valor de estos activos en las empresas.

Cualquier negocio ya sea pequeño, mediano o grande que ofrece bienes y servicios, tiene activos intangibles que pueden aprovecharse para aumentar su valor empresarial, por lo que, dichos activos no están reservados necesaria­mente a las grandes corporaciones. Para obte­ner valor de activos intangibles no es necesario que una empresa se construya en torno a pro­piedades intelectuales. Elementos como mano de obra, conocimientos, procedimientos, con­tratos, I + D y Sistemas de calidad son ejemplos de otros activos intangibles comunes.

Tener un panorama más claro de valor de los intangibles es esencial no solo para el titular de los derechos de explotación exclusiva sino además para los accionistas, inversionistas y otros participantes en el mercado. Como se sue­le decir en la jerga del management, no se pue­de gestionar aquello que no se mide. Y si no se miden o consideran de manera apropiada a los intangibles dentro una empresa, la gestión será insuficiente.

En consecuencia, que las marcas puedan ser valoradas en términos monetarios es una rea­lidad. Si quiero saber cuánto vale mi marca, es sabido que no hay una fórmula exacta y precisa que se aplique por igual en todos los países del mundo.

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