Boom inmobiliario: Jaque al Municipio

Dar una solución global al estrangulamiento del tránsito requerirá más de un periodo en la Intendencia Municipal, impensable en el folklore político paraguayo.

La dinámica inmobi­liaria de Asunción está dejando muy atrás a los servicios básicos y ni qué decir a la adminis­tración municipal. La vida en esta gran man­cha urbana se vuelve compleja, con planteos innovadores y con demandas que superan las prestaciones de los entes públicos.

Tome­mos, para ilustrar esta idea, una sola faceta, el impacto sobre el tránsi­to. Los hiper centros al estilo de los shoppings (del Sol, Mariscal, La Galería, etc.) generan un movimiento que no tiene pausas las 24 horas y que los fines de semana se torna par­ticularmente intenso.

Esta densidad deriva de la combinación en un mismo sitio de activi­dades como oficinas corporativas, centros de convenciones, medios de comunicación y loca­les comerciales pasando por supermercados, cines, restaurantes, patios de comidas para incluir últimamente la hotelería. Cada uno de estos núcleos ha resuelto en su interior la demanda emergente de estacionamiento, algo inherente a cada proyecto. Pero puertas afuera, en la calle, esta explosiva actividad inmobiliaria no tiene contraparte en nada parecido a una actuali­zación a gran escala del sistema vial.

La Muni­cipalidad de Asunción opera, en esta materia, como si estuviera en los años ’60, sin un plan de expansión dirigido a reconducir el torrente de tránsito emergente. El resultado es una aguda arterioesclerosis vial que se agrava cada día. Encarar una solu­ción global al problema requerirá planes a ser ejecutados sucesiva­mente por varios turnos administrativos en la Intendencia Munici­pal, algo impensable en el folklore político paraguayo. Si ambos, dinámica privada y gestión pública, no marchan juntas, mejor ni pensar cómo estará la ciudad en el próxi­mo quinquenio. ¿Será Asunción para entonces una ciudad vivible?

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