Ineficiencias del Estado recaudador

En lugar de aumentar la eficiencia recaudadora, optamos por crear más impuestos. Un clásico de la lenidad estructural del Estado administrador.

 

Cada vez que el Estado necesita más dinero –que es todo el tiempo-, sus agentes recaudadores miran siempre en la misma dirección: hacia las mayores corrientes de dinero circulante. En una economía no dema­siado compleja como la nuestra, esos sectores siempre son los mismos.

Revisando las tablas de producción, las cadenas de valor de la soja y de la carne son las de mayor movimiento tanto en volumen como en valor. En el primer caso, las cifras de 2017 nos dicen que el 25% de lo exporta­do ese año han sido soja y productos derivados. Eso arroja un monto de US$ 2.200 millones.

Este valor, con sus altas y sus bajas, tiene insomnes a muchos diputados y senadores que vienen ideando formas muy creativas de pegarle un sablazo a este río de dinero.

Hasta ahora se presen­taron siete proyectos de ley para gravar la exportación de soja. Los senadores Sixto Pereira, Mario Cano Yegros, Juan Carlos Galaverna, Ramón Gómez Verlangieri, Carlos Filizzola, Hugo Richer, Fernando Lugo, Esperanza Martínez, Fernando Silva Facetti y Blanca Lila Mignaro y los diputados Luis Larre y Elio Cabral han ideado diversas variantes de un mismo tema tratando de convertirlos en ley.

Uno solo de ellos sigue en estudio, cinco ya fueron al archivo y un séptimo ha sido retirado por su autor. La persis­tencia por hacer vigente este impuesto obedece, también, a una realidad: la incapacidad del Estado para hacer efectivos tributos existentes como el impuesto a la renta, que hoy compone el 23% del ingreso tributario total, mientras en Chile, por ejemplo, explica el 43% de la recaudación y el IVA el 47% (Tesorería General, informe 2016).

Caemos siempre en lo mismo. En lugar de aumentar la eficiencia recaudadora de la SET optamos por crear más impuestos. Un clásico de la lenidad estructural del Esta­do administrado.

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