Potenciando las habilidades gerenciales

POR RODRIGO ARTURI G.
DIRECTOR EJECUTIVO, INITIATIVE ESCUELA DE NEGOCIOS
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En la actualidad el mundo de los negocios ha dejado de ser dinámico para transformarse en turbulento. Una turbulencia caracterizada por los avances naturales del tiempo en cuyos vértices encontramos los avances tecnológicos, los adelantos comunicacionales, la competencia sin fronteras, la aparición e incremento de sustitutos más económicos y de una calidad respetable, las mayores exigencias de un consumidor más informado, la inestabilidad provocada por las decisiones de estados definidos como gigantes económicos, la evolución de las reivindicaciones laborales, las presiones de los grupos familiares, los conflictos de interés al interior de las organizaciones, los desafíos de ofrecer un servicio y productos con altos índices de calidad; entre un sin fin de otras variables que están en permanente evolución y cambios, que están generando crisis en las empresas modernas, sobre todo en las pequeñas y medianas.

Hoy día los que se duermen o estancan en sus acciones y decisiones, están destinados a desaparecer. A nivel de la dirección en los negocios y empresas, los altos ejecutivos deben ser capaces de activar sus habilidades y potenciar sus capacidades a través del perfeccionamiento de sus conocimientos, experiencias, actitudes e instrumentos necesarios para enfrentar un mundo en constante cambio, revolución y turbulencia. Por ello esta columna está destinada a la revisión de las principales y más relevantes habilidades gerenciales, que los directivos han de potenciar.

Ellas son: Manejo de la información: Información es sinónimo de poder; la gestión de sistemas de información y tecnologías de información tanto de aspectos internos como del entono, tienen como finalidad entregar los datos confiables, discretos, oportunos, asertivos, para que se tomen decisiones adecuadas en el momento adecuado y considerando todas las variables relevantes.

En necesario contar con fuentes de información, que encienda las alarmas en forma oportuna, de las verdaderas amenazas, peligros y oportunidades que se presentan y han de ser aprovechadas para potenciar el negocio. Una eficiente gestión del riesgo: Un buen directivo es aquel que toma deci
siones con un nivel de riego controlado, minimizando las opciones de pérdidas y fracasos. Es por ello que debe manejar todas las opciones, cursos de acción alternativas, sus potenciales consecuencias de la acción o de la inacción. Manejar el riesgo operativo y financiero del negocio, administrar el riesgo de mercado y conocer qué hacer frente a las variables que comprenden el riesgo sistemático y riesgo país, que afectan las condiciones del negocio.

La implementación de una unidad de análisis institucional: es aquella que permite la parametrización de todas las variables de la empresa, con la aplicación de técnicas cuantitativas y estadísticas, que permita el análisis de tendencias, proyecciones y presupuestos en diversos escenarios esperables y que al mismo tiempo ayude a la definición de estándares de control e indicadores, para un seguimiento eficiente en el logro de metas y objetivos en el tiempo.

Una gestión eficiente de la administración y dirección del personal: que a partir de la aplicación de técnicas de liderazgo efectivo, comunicación con las personas, escucha activa y retroalimentación constructiva, permita mejorar las relaciones interpersonales, en el marco de un clima organizacional que propicie el aporte y la entrega de los mejores esfuerzos, para contar con un equipo de trabajo comprometido e implicado, con enfoque de responsabilidad en la búsqueda permanente de aportes a los resultados del negocio.

Dirección Estratégica: la conducción del negocio con una mirada de largo plazo, implica la necesidad de contar con estrategas que estén en permanente evolución de las infinitas opciones que los negocios ofrecen en la actualidad. Con el precepto de una definición clara de la misión, visión y valores corporativos, se busca la aplicación de mecanismos de desarrollo de diversas unidades alternativas estratégicas de negocios, para propiciar un crecimiento armónico y sustentable económicamente en el tiempo.

Ser capaz de controlar y supervisar: el desarrollo de las habilidades de control, entendidas como el seguimiento de las acciones, resultados, análisis y toma  de medidas correctivas, invitan a los ejecutivos al desarrollo de mecanismos de auditoría de gestión, sistema de reportes, capacidad de análisis causal, toma de medidas correctivas y evaluación de los efectos y consecuencias orientados a un perfeccionamiento permanente de los sistemas, procedimientos y tareas, que conducirán a una gestión efectiva, eficiente y con un alto grado de economicidad en el uso de los recursos.

El manejo de herramientas tecnológicas: Hoy en día es primordial el dominio de técnicas y herramientas tecnológicas, para el desarrollo de estrategias digitales, que permita el análisis y la evaluación de métodos y técnicas alternativas de comunicación con los diversos estratos y segmentos de clientes.

Dominio de la gestión comercial y financiera: Un buen directivo es conocedor de la marcha financiera de los negocios, administrando con mano maestra los niveles de liquidez, eficiencia, rentabilidad, apalancamiento, inversiones, crédito, cobranza y riesgos implicados. Todo ello debe ser complementado con una capacidad comercial, que permita el desarrollo de acciones de marketing creativas, inteligentes y que generen un impacto demostrable en los resultados de la gestión.

Innovación y desarrollo: el atreverse a romper con los paradigmas tradicionales, es una invitación a aplicar modelos y técnicas de investigación, innovación y desarrollo en todas las áreas de la empresa, que asegure un potencial crecimiento y la búsqueda de nuevas alternativas. Para ello es condición básica ser conocedor del rubro del negocio, especialista técnico, y dominador de todos los aspectos y proyecciones de la empresa.
Las capacidades de negociación, de toma de decisiones, de comunicador efectivo, de empatía con las personas, del manejo de la convicción de la relación con los clientes y proveedores, entre muchas otras variables, conforman el complemento para POTENCIAR LAS HABILIDADES GERENCIALES.

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