La responsabilidad civil del empresario

GUILLERMO FRONCIANI – ABOGADO

El empresario, crea, transforma, produce, compra y vende, pero a su vez adquiere derechos y asume obligaciones, genera re­laciones jurídicas y por supuesto asume riesgos

Por esta actividad es sujeto de imputa­ción de responsabilidades y con obliga­ciones de responder de todo aquello que acontezca en el ámbito de la actividad de su empresa. Nuestra norma jurídica es precisa al señalar: “….El que crea un peligro con su actividad o profesión, por la naturaleza de ellas, o por los medios empleados, responde por el daño causa­do, salvo que pruebe fuerza mayor o que el perjuicio fue ocasionado por culpa exclusiva de la víctima, o de un tercero cuyo hecho no deba responder…” (Art. 1846 Código Civil). Así pues, la creación de un riesgo supone afrontar las conse­cuencias de los daños que este pueda originar y el nacimiento de la respon­sabilidad por el riesgo generado.

Es así como juega un papel importan­te el seguro. En una primera instancia protege el patrimonio empresarial y por otro lado permite compensar a las víctimas por aquellos daños sufridos, que no tendrían que haber soportado, constituyéndose el asegurador en una verdadera garantía para la sociedad.

El costo para el empresario, en pri­mas contratadas, es relativamente bajo frente a los elevados capitales expuestos que conforman el patri­monio de una empresa y que a través del seguro permanecen protegidos. A eso se le suma valores intangibles como ser el asesoramiento y las recomendaciones del asegurador especialmente sobre las medidas de prevención, convenientes y útiles para evitar la exposición a causar daños a terceros y la asistencia jurí­dica que permite un rápido acuerdo extrajudicial con las víctimas, pues el asegurador es el primer interesa­do en resolver las reclamaciones de manera rápida y equitativa.

Las coberturas de esta póliza com­prenden las responsabilidades por los daños materiales y corporales deriva­dos del siniestro ya sean de natura­leza contractual y extracontractual,. Estas coberturas se hallan insertas en los llamados pólizas de Todo Riesgo Operativo o en pólizas exclusivas de responsabilidad civil. Entre las cober­turas más conocidas se encuentran:

  1. a) La Responsabilidad Civil Explota­ción, denominada de cobertura básica, amparando la responsabilidad resul­tante de las operaciones y actividades empresariales y extensibles a la responsabilidad por cartelerías, ejecución de obras en construcción entre otras;
  2. b) La Responsabilidad Civil Productos, amparando las consecuencias que puedan derivar de la elaboración, ven­ta y distribución de los productos fina­les; c) La Responsabilidad Civil Patro­nal, que se extiende a los accidentes o los daños materiales que sufran los empleados y obreros; d) La Responsa­bilidad Civil por Contaminación, que protege al empresario por los daños personales, materiales y consecuti­vos que se puedan causar a terceros por contaminación accidental e) La Responsabilidad Civil cruzada, que es la responsabilidad civil en que pu­diera incurrir el asegurado por daños corporales sufridos por empleados de contratistas y subcontratistas del ase­gurado. Entre otras gamas de cobertu­ras dependiendo del tipo de actividad desarrollada por la empresa.

Finalmente, el seguro de responsabilidad civil empresarial surge así como una protección para el empresario y desempeña a la vez una función social y económica determinante, que facilita la actividad, protege su patri­monio y evita en mucho de los casos, mediante acuerdos extrajudiciales, recurrir a los tribunales de la Republi­ca en reclamo de los derechos de los terceros damnificados.

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