El fideicomiso, sinónimo de confianza

Dentro del fideicomiso, ninguna de las partes es propietaria del bien objeto del fideicomiso.

Por Vicente Villalba
ABOGADO
Drelichman Abogados

En los últimos tiempos hemos escuchado hablar mucho sobre el Fideicomiso, primeramente es importante conceptualizar como el contrato en virtud del cual una o más personas transmiten bienes, cantidades de dinero o derechos, presentes o futuros, de su propiedad a otra persona para que éste administre o invierta los bienes en beneficio propio o en beneficio de un tercero, y se transmita su propiedad, al cumplimiento de un plazo o condición, al fideicomisario que puede ser el fiduciante, el beneficiario u otra persona.

Dentro del fideicomiso, ninguna de las partes es propietaria del bien objeto del fideicomiso. Por un lado está: 1) La que hace el pedido a alguien de confianza (Fideicomitente); Luego 2): La persona de confianza que recibe el pedido o encargo (Fiduciaria); y 3)  Sencillamente quien recibe el beneficio de todo esto (Beneficiaria).

La confianza en este servicio radica en el hecho que por ley todos estos “pedidos o encargos fiduciarios” tienen un “patrimonio autónomo”, lo cual significa que son independientes y separados legalmente de estas entidades. En otras palabras, tienen doble seguridad: Primero, las entidades pasan por un proceso de aprobación por un ente regulador importante; Segundo, si estas entidades tienen en el futuro algún problema, eso no afectará al pedido y al “patrimonio autónomo encomendado”. Existieron casos donde algunas entidades fiduciarias tuvieron problemas y el patrimonio simplemente se transfirió para ser cuidado por otro fiduciario. El fiduciario tiene a su nombre el bien, pero solo para hacer lo que se le pidió por contrato.

En Paraguay, esta figura es utilizada hoy día en los siguientes grandes rubros: a) Fideicomisos de Garantía; b) Fideicomisos de Administración; c) Fideicomisos de Titularización; y, d) Fideicomisos de Inversión.

El Fideicomiso en nuestro país está reglamentado en la Ley N° 861 de 1996 “General de bancos, financieras y otras entidades de crédito”, Ley N° 921 de 1996 “De negocios fiduciarios” y la Resolución N° 12, Acta N° 9 de Febrero 2011 “Reglamento de operaciones fiduciarias”, del directorio del Banco Central del Paraguay.

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