Los medios tecnológicos y la contratación de seguros

POR GUILLERMO FRONCIANI – ABOGADO

La tecnología ha avanzado en los últimos tiempos en distintos ámbitos de la comercialización de los contratos comerciales. El contrato de seguro, como parte del Derecho Comercial, ha evolucionado también hacia una moderna aplicación de la tecnología en la contratación de pólizas de seguros utilizando las herramientas existentes que facilitan la suscripción de pólizas basadas en la necesidad de descomprimir y agilizar los procesos de suscripción, manteniendo siempre el factor del consentimiento y la autonomía de la voluntad del asegurado como elementos fundamentales de la contratación.
La contratación del seguro a través de Internet, en cualquiera de sus aplicaciones, ya no es una novedad. Muchas de las Compañías de Seguros poseen páginas “interactivas” que permiten suscribir pólizas por esa vía en determinados productos. Esta facilidad se extiende también a las Corredoras de Seguros que utilizan sus plataformas web para agilizar la contratación. Generalmente estas opciones se presentan en los llamados seguros masivos más que con empresas o riesgos más complicados que requieren un proceso de suscripción más personalizado.
Esto implica que el contratante es el típico consumidor de seguros, sujeto amparado por la Ley 1334/98 de Defensa al Consumidor que estará frente a un contrato típico de adhesión colmada de cláusulas y condiciones pre-impuestas, lo que implica la gran responsabilidad del asegurador y del Corredor de Seguros en facilitar la información, respetar el “consentimiento” y permitir al contratante, considerado el sujeto más débil de la relación, celebrar libremente el contrato.
La Superintendencia de Seguros como organismo de control ha emitido ciertas Circulares y Resoluciones relacionadas al respecto aclarando mas que nada la operativa de suscripción con relación al usuario y como referencia tenemos la Resolución SS.SG. 108/2010 que hace hincapié al compromiso de protección al consumidor de Agentes o Corredores de Seguros y en su aspecto resolutorio expresa: “…Disponer que los Agentes o Corredores de Seguros, provean a los usuarios del seguro la información oportuna, completa y relevante, tanto antes de firmar el contrato como después, hasta el punto en el cual todas las obligaciones bajo un contrato hayan sido satisfechas, concordante con lo determinado en la Resolución Nº 14/96, de la Superintendencia de Seguros…”
Existen leyes como la 4868/13 y sus reglamentaciones que regula el comercio y la contratación realizados a través de medios electrónicos o tecnológicamente equivalentes, entre Proveedores de Bienes y Servicios por vía electrónica, intermediarios en la transmisión de contenido por las redes de telecomunicaciones, las comunicaciones comerciales por vía electrónica y los consumidores o usuarios, que si bien están vigentes, tienen también una fuerte tendencia hacia la protección al consumidor, la protección de datos y la transparencia en las operaciones.
El Banco Central a través de su Resolución 6/2014 expidió el Reglamento de Medios de Pago Electrónicos, mediante el cual se regulan productos relacionados a sistemas de pagos electrónicos y tiene como objetivo proteger al usuario de estos sistemas y ejecutan controles que minimicen los riesgos de lavado de dinero. Incorpora los requisitos a los que deben adecuarse las entidades que prestan servicios de transferencias no bancarias y de provisión de dinero electrónico a través de servicios de telecomunicaciones. Siendo que en la contratación de seguros unos de los elementos claves constituye la forma de cobro de las primas, esta resolución es necesaria pues acompaña el proceso de suscripción, regula a ciertos medios de pago lo cual interesa al seguro su existencia y aplicación.
Así, los medios tecnológicos de suscripción incluyendo las pólizas electrónicas, no impide “confirmar” el criterio de aceptación que la aplicación de estos medios debe contemplar, con criterios de certificación y en donde a su vez la aceptación electrónica posee el mismo efecto jurídico que el realizado en forma manual o escrita y que las partes no pueden negar posteriormente.
Por tanto, si actualmente se habla de la ininteligible “letra pequeña” de las pólizas, histórica y justamente tan censuradas, consideramos que con la expresa aceptación y consentimiento del asegurado y el lenguaje claro con destaque de las clausulas en la web, no impide en absoluto la utilización de los medios electrónicos para su contratación.

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