Ganamos como pobres, gastamos como ricos

Burócratas pagados como en el primer mundo en un país que aspira a ser emergente. Este armado presupuestario está pegado con alfileres.

La gran tarea que tiene el gobierno de MAB es revertir, o por lo menos equilibrar, la ecuación del título. Pero hay algo absolutamente seguro: no podemos seguir ganando como pobres y gastando como ricos. Esa es la verdad que un gobierno tras otro se niegan a ver.

El ministro de Hacienda dijo, en diálogo con 5díasTV y citando un informe del Banco Inte­ramericano de Desarrollo (Mejor gasto para mejores vidas, BID-2017), que el Estado “gasta indiscrimi­nadamente” alrededor de US$ 1.800 millones en su presupuesto general. En realidad, el BID habla de “US$ 1.677 millones mal gastados en distintas áreas”. ¿Se entiende, ver­dad? Dice “mal gastados”. Para poner el tema en contexto digamos que el BID ya había adverti­do en su “Diagnóstico institucional del servicio civil en América Latina”, capítulo Paraguay, que aquí se superponen com­petencias a la hora de fijar cantidad y remuneración de funcionarios públicos entre el Ministerio de Hacienda, la Secretaría de la Función Pública y el Congreso Nacional, esquema que complica la coordinación de accio­nes. Como resultado, se tiene un gasto salarial por completo fuera de marco.

El gasto salarial público en el Paraguay equivale al 10% del producto interno bruto (PIB) y compromete el 42% del Presupuesto General de la Nación (PGN). Es decir, gastamos lo mismo que las 10 primeras econo­mías del mundo agrupa­das en la OCDE respecto al porcentaje del PIB y un 57% más en relación al PGN, con un PIB per cápita diez veces menor y una presión tributaria de un tercio. Burócratas pa­gados como en el primer mundo en un país que aspira a ser emergente.

Este armado presupues­tario, engañosamente encapsulado en la ley de responsabilidad fiscal, está pegado con alfile­res. Se cae en cualquier momento. Y no se ven, a la vista, acciones con­cretas para evitarlo.


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