Igualdad, agua, institucionalidad y alianzas para lograr los ODS en Paraguay

Por Paola Vaccotti para MCS
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En el año 2000 se inició la implementación de una agenda global denominada Objetivos de Desarrollo del Milenio, que apuntaba a mejorar la calidad de vida de países en desarrollo. Tras 15 años de implementación las lecciones aprendidas demostraron que la agenda debía ampliarse en diversidad de temáticas, abarcando a todos los países del globo para lograr cambios positivos en beneficio de las personas y el planeta.

Es así como nacen los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible – ODS, implementados desde 2015 y con plazo hasta 2030, abordando transversalmente las causas fundamentales de la pobreza desde una óptica de innovación, consumo sostenible, paz y justicia; y enfrentando el cambio climático y la desigualdad económica.

La Comisión ODS regida por el Ministerio de Relaciones Exteriores, posee un Grupo de Trabajo del Eje Social que estará a cargo del Ministerio de Desarrollo Social y abarca 8 ODS, entre ellos el ODS 5 “Igualdad de Género”, el ODS 6 “Agua limpia y saneamiento”, el ODS 16 “Paz, justicia e instituciones sólidas”, y el ODS 17 “Alianzas para lograr los Objetivos”.

Cuando hablamos de igualdad de género nos enmarcamos en un derecho humano fundamental que busca empoderar a las mujeres y niñas para que tengan las mismas oportunidades y acceso que los hombres, a educación, salud, trabajo; estén libres de violencia en cualquiera de sus formas y puedan ejercer sus derechos para llevar una vida plena. La EPH 2017 muestra que de una población total de mujeres en Paraguay que alcanza 3.447.422, la población en edad de trabajar es de 2.775.143 y la porción que se encuentra económicamente activa solamente llega al 50,8% de las mujeres que podrían tener un trabajo, pero no lo tienen.

La tasa de analfabetismo de la población de 15 y más años es de 6,81 para las mujeres contra 5,11 para los hombres. Según datos de la SNNA (actual MINNA), en 2017 se registraron 1.267 casos de abuso sexual infantil de los cuales 472 son adolescentes mujeres entre 14 y 17 años y 392 son niñas entre 9 y 13 años. Cada día 2 niñas de menos de 15 años se convierten en madres, siendo nuestro país el segundo en la región con índice más alto de embarazo adolescente no intencional; la mayoría de estas niñas no culminará la educación secundaria. Es así que, la pobreza en el país tiene cara de mujer, menor de edad, rural, e indígena. Es importante romper las desigualdades que afectan a niñas y mujeres para reducir la pobreza, promover la salud y educación así como la protección y el bienestar de niñas y niños.

A pesar de ser un derecho humano, la escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial y este porcentaje podría aumentar. En el mundo, más del 80% de las aguas residuales resultantes de la actividad humana se vierten sin tratamiento en los ríos y otras fuentes de agua comprometiendo nuestro futuro acceso al agua limpia, representando en Paraguay 2.9 millones de metros cúbicos de agua sin tratar vertida por día al río Paraguay, una de nuestras principales fuentes hídricas. De acuerdo a datos de ESSAP, en nuestro país la cobertura de agua y saneamiento alcanza al 80% de las personas en áreas urbanas y sólo al 49% en áreas rurales. Se ha identificado que 300.000 metros de tuberías deben ser cambiadas por encontrarse en condiciones críticas.

El alcantarillado sanitario alcanza al 33% de la población de Asunción y área metropolitana y el manejo de aguas residuales es casi inexistente. Parte de estas aguas residuales son descargadas en las calles o se infiltran en acuíferos poco profundos utilizados para provisión de agua a nivel familiar, siendo una amenaza para la salud y el medio ambiente. Tanto para las personas como para la economía, los costos de no corregir estos problemas serán a mediano y largo plazo mayores que hacerlo.

Para lograr el alcance y cumplimiento de todos los ODS, es necesaria la convivencia en paz, para consolidación de sociedades justas e inclusivas, con instituciones sólidas.

La convivencia en paz involucra la educación para la profundización y promoción de valores como la tolerancia y el respeto de las diversidades étnicas, económicas, sociales, de género, entre tantas otras. El informe de percepción de la corrupción promovido por Transparencia Internacional, nos ubicó en 2017 en el puesto 144 de 180 países medidos, por lo que debemos mejorar en ese aspecto para lograr crecimiento económico y social.

La sociedad fortalecida culturalmente, donde los ciudadanos y ciudadanas participen activamente en la toma de decisiones que les afectan; conocerá sus derechos y obligaciones y exigirá el fin de la corrupción así como el fortalecimiento de instituciones sólidas y eficaces que sean garantes del cumplimiento de derechos. Las sociedades débiles que no fortalecen sus instituciones, son vulnerables a nivel local pudiendo generar conflictos e inestabilidades, pero también a nivel global, afectando sus inversiones, el turismo y el crecimiento económico sostenible. El último ODS de esta serie incorpora una mirada explícita hacia las alianzas para lograr el alcance de esta Agenda Global. El ex Secretario General de Naciones Unidas Ban Ki-moon, apuntaba que pasar del compromiso a la acción solamente se logrará a través de alianzas sólidas, inclusivas e integradas a todos los niveles.

Estas alianzas deben involucrar a los gobiernos, la sociedad civil, los científicos, los académicos y el sector privado, ya que la adopción de medidas para el cumplimiento de los objetivos, no depende únicamente de los Estados. Paraguay y quienes aquí habitamos, no podemos estar ajenos a esto.

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