Pobreza, hambre, salud y educación: Paraguay y los ODS

Por Paola Vaccotti para MCS 
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Los ODS – Objetivos de Desarrollo Sostenible, son reglas de convivencia mundial a las que Para­guay se adhiere junto con 193 países del mundo para a través de sus 17 Objetivos Globales abor­dar temáticas esenciales sobre cinco temas: personas, medioambiente, prosperidad, cultura de paz y alianzas.

El proceso de implementación de los ODS, establece la conformación a más tardar a fines de este año de Grupos de Trabajo coordinados por la Comisión Interinstitu­cional de Coordinación para la implementación, segui­miento y monitoreo de los compromisos internaciona­les asumidos por el país en este marco (Comisión ODS), para la implementación de los 17 Objetivos organizados en Ejes Económico, Social y Ambiental. El Eje Social abarca ocho de los ODS y en esta oportunidad daremos una mirada a cuatro de ellos: ODS 1 “Fin de la pobreza”, ODS 2 “Hambre cero”, ODS 3 “Salud y bienestar” y ODS 4 “Educación de calidad”.

La pobreza es un problema de derechos humanos e involucra mucho más que falta de recursos e ingresos, por lo que el ODS 1 apunta a ponerle fin. Implica además hambre, desnutrición, falta de vi­vienda digna, acceso limitado o insatisfacción de necesidades básicas como agua, saneamiento, sa­lud y educación, involucrando también exclusión social y discriminación, así como falta de partici­pación en la toma de decisiones, especialmente las que afectan de manera directa las vidas de las personas. Si bien la pobreza extrema se ha redu­cido en los últimos años, con una población total de 6.852.068 personas, la Encuesta Permanente de Hogares de 2017 muestra que el 26,40% de ella se encuentra en situación de pobreza y el 4,41% en situación de pobreza extrema, ubicándose geo­gráficamente en mayor proporción y severidad en el área rural.

Interesa erradicar la pobreza porque nuestro bienestar está vinculado al de los demás, ya que la desigualdad perjudica el crecimiento económico y vulnera la cohe­sión social, incrementando las tensiones sociales y polí­ticas. Para lograrlo, el gobierno debe aplicar políticas y el sector privado puede contribuir generando empleos de calidad y sostenibles, propiciando crecimiento inclusi­vo y promoviendo la igualdad.

Actualmente en el mundo 1 de cada 9 personas está sub­alimentada, esto genera que sean menos productivos y más propensos a enfermedades, viéndose afectados en sus capacidades para aumentar sus ingresos y mejorar su calidad de vida. El ODS 2 busca eliminar el hambre a nivel global, lograr la seguridad alimentaria y promover la agricultura sostenible. En nuestro país en 2010 la des­nutrición crónica llegaba al 15% de niños y niñas, datos del Ministerio de Salud de 2017 muestran una disminu­ción de esta tasa alcanzando el 12,3%.

Para terminar con el hambre, necesitamos reformas en el sistema agrario y alimentario, para aumentar la capa­cidad productiva pero de manera sostenible y amigable con el medio ambiente.

Garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades es el objetivo del ODS 3. En Paraguay los Indicadores Básicos de Salud de 2017 esta­blecen que la esperanza de vida al nacer es para ambos sexos de 73,8 años, siendo la tasa de mortalidad neona­tal de 9,5 por cada 1000 nacidos vivos. Por otro lado, las causales con más alta tasa de mortalidad registrada son

las enfermedades del aparato circulatorio (120 sobre 100.000 habitantes a nivel país), seguida por los tumo­res (66,6) y las causas externas (49%) que refieren en su mayoría a accidentes de motocicleta, a las que siguen otras causales en menor proporción. Entre 2013 y 2017 las muertes maternas fueron reducidas en un 30% y la tasa de mortalidad neonatal en un 18,6%.

Los graves riesgos para la salud, altas tasas de mortali­dad materna y neonatal, propagación de enfermedades y mala salud reproductiva, ahondan las desigualdades y nos alejan de la prosperidad. Para alcanzar este objetivo, se debe propiciar una financiación más eficiente de los sistemas de salud, mejorar el saneamiento y la higiene, aumentar el acceso a los servicios médicos y de salud sexual y reproductiva, así como promover acciones para reducir la contaminación ambiental.

Por último, el ODS 4 busca garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportu­nidades de aprendizaje durante toda la vida para todos. Hoy, 6 de cada 10 niños y niñas que comenzaron la primaria en Paraguay, no logran finalizar la educación secundaria, vulnerando de esta manera sus posibilida­des de conseguir un empleo digno y romper el círculo de pobreza.

La educación contribuye a empoderar a las personas para que desarrollen plenamente sus capacidades, además reduce las brechas de género y contribuye a fomentar la tolerancia y crear sociedades más pacíficas reduciendo las desigualdades. Cada año de educación significa mejores valores en relación a la reducción de la pobreza del núcleo familiar y en general a nivel de la población. Si bien el acceso y la matriculación se han incrementado desde la última reforma educativa, aún quedan pendientes temas como el mejoramiento de la calidad de la educación así como de las tasas de reten­ción y culminación en tiempo (es decir, en la edad que corresponde) de los ciclos educativos.

Nos encontramos al inicio de un nuevo gobierno que tendrá la responsabilidad y oportunidad de legar al país avances significativos en la reducción de brechas para la conquista de derechos y el bienestar de los ciudadanos. Con los ODS como hoja de ruta, los esfuerzos conjuntos, decisiones y acciones oportunas que tome el gobierno, permitirán que el Paraguay avance hacia un futuro de prosperidad para todos los ciudadanos

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