«La competencia y Ben Hur»

Blanca Ponce

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Paraguay ha implementado cambios regulatorios para ordenar y agilizar la inversión extranjera y el comercio internacional, siguiendo el ejemplo europeo. La intervención de CONACOM y Ferrere Abogados ha contribuido a la recepción de esta inversión, que tan buenos resultados está produciendo en la economía paraguaya.

Muchos recordarán la imperecedera carrera de cuádrigas de la película histórica Ben Hur. Fue una competencia a muerte, sin reglas claras ni caballerosos modales. Lo normal es que hubiese vencido el fullero, dada la inhibición del juez de la contienda. Mas, por el loable designio de los hados, o por el interés de los guionistas, la competición hípica la termina ganando el guapo protagonista. Para evitar incertidumbres y atenerse en la vida social y económica a unos preceptos reglados hay que ponerse en manos, no del caprichoso destino, de Hollywood o de cuatro caballos del circo, sino de expertos…

Tan importantes son las normas para la ordenación y promoción de la vida económica, que, gracias a políticas aperturistas, Paraguay se encuentra en el puesto 17 de 32 en términos de Libertad Económica con respecto al resto de países americanos, según el Índice de Libertad Económica que elabora cada año la Fundación Heritage. La fundación analiza la salud del Estado de Derecho, el tamaño del Gobierno, la eficiencia regulatoria y el grado de apertura de los mercados, así como el grado de libertad de sus ciudadanos para trabajar, producir, consumir, e invertir. A mayor libertad y protección de derechos fundamentales económicos, mayor grado de prosperidad y crecimiento.

Estos datos contrastan con la nueva ola proteccionista en muchos países americanos o europeos, que miran recelosos a la libre circulación de mercancías, capitales y personas, buscando una manera de defender a las industrias nacionales, a pesar de que el acceso a nuevos mercados podría consolidar las posiciones de éstos y repercutir positivamente en la oferta de los consumidores. Por esta razón, es preciso confiar en las instituciones y normas regulatorias, verdaderas defensoras de los mercados y consumidores.

POLÍTICAS PROTECCIONISTAS

Para comprender la importancia del marco normativo, es preciso remontarse al origen mismo del Derecho de la Competencia, que tuvo lugar en EEUU con la aprobación de la Sherman Act en 1890. A priori, se podría concluir que John Sherman, el congresista republicano que impulsó la ley, era un gran defensor de la libre competencia. Sin embargo, su verdadera motivación era su rechazo a los Trust, asociación de compañías que producían los mismos productos, convirtiéndose en monopolios. Según el congresista, los Trusts debilitaban la política del gobierno atacando al sistema arancelario de importaciones, lo que constituía un obstáculo al proteccionismo.
De hecho, la aprobación de la Sherman Act desvió la atención de otra ley coetánea y que se aprobó paralelamente, la McKinley Act, que significó una subida arancelaria de casi un 50% aplicable a las importaciones a los EEUU.

POLÍTICAS LIBERALES

A diferencia de Estados Unidos, la Unión Europea ha fomentado el Derecho de la competencia para profundizar en la integración económica y política de los Estados miembros. Tras la Segunda Guerra Mundial, Alemania se sumió en un aislamiento exterior que le impedía vender el carbón del Ruhr que tanto ansiaba Francia. El restablecimiento de las relaciones comerciales desembocó en la firma del Tratado del Carbón y el Acero en 1951, germen del actual mercado común que representa la primera potencia mundial en términos
económicos. Para garantizar la existencia de una verdadera competencia leal tras la eliminación de las fronteras, fue necesaria la implantación de medidas que impidiesen el abuso de posición dominante y acuerdos anticompetitivos. Sin estas medidas, la liberalización comercial hubiera originado la segmentación de los mercados pre-existentes, en vez del actual mercado interior.

POLÍTICAS PARAGUAYAS

Paraguay se ha inspirado en la regulación europea para fomentar la inversión extranjera sin perjudicar a las empresas nacionales. Esta reciente incorporación ha facilitado que el país obtenga unos datos muy positivos con respecto a la libertad de comercio (76/100), obteniendo resultados muy superiores al de Brasil (68/100) o Argentina (70/100) según los índices de la Fundación.

Otro de los factores claves en este proceso ha sido el rol ejercido por la Comisión Nacional de la Competencia, CONACOM, entidad supervisora de las operaciones de fusiones y adquisiciones, y activa desde el 2016. La institución ha demostrado velar por una efectiva aplicación de la ley, aprobando aquellas operaciones que beneficiaban a las compañías y a los consumidores en el país.

Más de la mitad de estas operaciones supervisadas por CONACOM, han contado con la participación de Ferrere. Gracias a su conocimiento del mercado paraguayo, así como a la búsqueda de la eficiencia económica e interés empresarial y social, la intervención de Ferrere ha facilitado la aprobación de todas las operaciones supervisadas por la institución, bajo un riguroso cumplimiento de las leyes y trámites requeridos. Si algo muestra Ben Hur es que el azar no debe guiar la carrera de unos y otros, sino la responsabilidad profesional y ética que aseguren que los negocios serán bien gestionados.

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