La póliza: instrumento de consentimiento y aceptación

Por Guillermo Fronciani
Abogado

 

La póliza constituye el instrumento más importante en la contratación del seguro. Es el contrato propiamente dicho,  por ello es importante que este contenido en la misma toda la intención del asegurador  en lo que pretende “prestar” y el deseo del asegurado  en lo que quiere “recibir” como servicio,   reflejados en las clausulas y condiciones como deberes, derechos y obligaciones de las partes contratantes.

De existir propuesta de seguro, ésta tiene su importancia, no solo por su carácter vinculante,  sino porque puede ocurrir que en la póliza, se pongan de manifiesto divergencias con el texto de la misma. El tomador dispone de un mes para reclamar y solicitar que la póliza se ajuste al contenido acordado, transcurrido el cual sin efectuar la reclamación, se estará a lo dispuesto en la póliza.

Es por tanto recomendable leer el texto de uno y otro documento para verificar si la póliza se refleja lo acordado y que no hay divergencias con la propuesta, que normalmente se deben a errores, pero que si no se formula la declaración correspondiente, se convertirán en cláusulas contractuales obligatorias para ambas partes (Artículos 1555 y 1556 del Código Civil)

Las pólizas  están pre-diseñadas con cláusulas de tipo de adhesión como las generales y especificas aprobadas por la Autoridad de Control que imponen obligaciones y cargas a cada una de las partes intervinientes y dada la intervención de la Autoridad en los clausulados, suponemos con ello que existe una suerte de garantía con respecto a los fundados requerimientos de la Ley de Defensa al Consumidor sobre casos puntuales señalados en esa normativa y es asi que en muchos casos estas clausulas revisten el carácter de limitativas o restrictivas de determinados beneficios para el tomador por lo que deben ser expresadas por escrito y destacadas de un modo especial en la póliza, en cuyo caso contrario llevaría consigo la característica de abusiva.

La declaración del asegurado  por escrito, que acepta específicamente las cláusulas insertas en la póliza constituye una protección para las empresas aseguradoras ya que el asegurado sabe, que desde que va a firmar un contrato de seguro,  hay cláusulas que le puede perjudicar, las conoce sin lugar a dudas y las acepta expresamente.

La forma electrónica de presentación, y envió de la póliza no impide “confirmar” el criterio de aceptación que la aplicación de los medios electrónicos contempla, con criterios de certificación y en donde la aceptación electrónica constituye el mismo efecto jurídico que el realizado en forma manual o escrita y que las partes no pueden negar posteriormente.

Por tanto, si actualmente se habla de la ininteligible “letra pequeña” de las pólizas, histórica y justamente tan censuradas, consideramos que con la expresa aceptación y consentimiento del asegurado y el lenguaje claro con destaque  de aquellas clausulas consideradas limitativas en los clausulados de póliza se estaría fuera de la posibilidad de ser impugnadas por considerarlas lesivas o abusivas.

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