Neandertalia

Por Juan Torres – @jualtorres
Periodista

 

Muchas veces, al intentar explicar los distintos y complejos problemas que nos laceran como sociedad, solemos complejizar en exceso el diagnóstico.

Sí, hay corrupción, hay mala gestión del gasto público, hay mediocridad y poca eficiencia; pero todos esos problemas- desde la falta de veredas en nuestras ciudades hasta la baja productividad laboral- tienen una sola raíz primigenia: nuestra casi bíblica incultura derivada de una educación formal lamentable y un ethos social que premia la “avivada” por sobre el esfuerzo, los vínculos familiares y políticos por sobre el mérito.

Nuestro déficit cultural es tan grande, que nos aleja cada vez más de ese grupo de naciones consideradas evolucionadas y que forman parte plena de lo que conocemos como Occidente. Lo vemos en las paradas inconclusas del Metrobús convertidas en parrilladas improvisadas con la excusa de que “siempre luego fue así”, hasta en la forma selvática en la que manejamos por nuestras calles, donde impera la ley del más fuerte.

Ese primitivismo fue erosionando, muchas veces sin que nos diéramos cuenta, nuestras posibilidades de futuro. Y es por eso que, al caminar por algunas zonas de Asunción, levantando la mirada sentimos que podemos estar en Miami, pero al bajar los ojos, nos transportamos a Nueva Delhi. Son los dos Paraguay, el que crece y busca insertarse en un mundo globalizado del siglo XXI y el que resiste, sumergido en hábitos y costumbres que nos lastran. Los que apostamos por que el crecimiento económico que vivimos se refleje en mayores niveles de civilización, no perdemos la esperanza, aunque confieso, a veces se hace difícil.

Volvamos a ser ese Paraguay ilustrado, libre y de vanguardia que alguna vez fuimos y sepultemos esta oscura ola que nos impide brillar. Dejemos de ser Neandertalia.

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