Operativa vergüenza

Una ciudad en la que a plena luz del día y en las narices de los oficiales de tránsito, se comete todo tipo de negocio ilegal como privatizar la calzada por parte de cuida coches que, para colmo, si el conductor no paga la tarifa es pasible a sufrir algún daño contra su vehículo.

Este mismo conductor al llegar a un semáforo recibe como saludo un chorro de agua sobre el parabrisas de un limpiavidrios y también, le exigen el pago por un servicio que no solicitó. Cuando por fin retoma la marcha debe ir sorteando baches por toda la ciudad y, si por desgracia, toca día de lluvia, el raudal pone a prueba la resistencia del motor.

Cuando por fin llega a destino, deberá hacer juego de cintura al caminar al pasar frente a casas comerciales que usan la vereda como extensión del salón comercial o puestos que convierten –literalmente- al espacio público en un copetín. Un extranjero que por primera vez visita al país se sorprende por el modo casi salvaje en que vivimos, nosotros, por desgracia ya nos acostumbramos. Podría seguir citando los adelantamientos indebidos, giros en zonas prohibidas, motociclistas que circulan con tres o cuatro pasajeros y sin casco la circulación de buses chatarras. Pero lo importante, lo “urgente” para la PMT de Asunción este fin de semana fue realizar una operativa para verificar las operaciones de una aplicación que ofrece intermediar un servicio de transporte.

Llegaron al colmo de disponer recursos y personal para incitar a un conductor de MUV a cometer una infracción y así secuestrar un vehículo de manera ilegal. Claro, como en Asunción todo funciona de maravillas, sobra tiempo para realizar acciones de este tipo bajo pretexto de proteger al ciudadano; pues, en el razonamiento de las autoridades comunales es más “peligroso” que una persona viaje en un vehículo de MUV, que colgado de la estribera de un bus.

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