El celular en “modo profesional”

Por Stephanie Hoeckle
Directora de Oui Oui – 
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“Te voy a poner en silencio”. La frase es una especie de mantra que mentalmente repito mirando mi celular antes de entrar a una reunión de trabajo. Quizás te parezca algo insignificante, sin embargo es una estrategia que ya me ha salvado de tantas peladas, como dicen mis hijos. Es que no quiero volver a escuchar a mi smartphone pegando alaridos en el fondo de mi cartera mientras desesperada intento encontrarlo y callarlo frente a un cliente. No sé por qué, pero en esas ocasiones el celular puede ser más escurridizo que las llaves del auto. ¿No te ha pasado?

¿Cómo llegué a esa estrategia? Leyendo sobre cómo comportarnos en estos tiempos en los que no podemos despegarnos del celular. Porque aunque parezca que la gente no tiene límites con los teléfonos móviles, es sabido que hay lugares en los que está vedado el uso de un celular, sea por motivos de seguridad o por respeto, como el banco, la sala de cine, el teatro o la iglesia. Pero, ¿qué pasa durante una reunión de trabajo? ¿Es mejor guardar el smartphone o colocarlo encima de la mesa? ¿Es correcto atender una llamada? Estas son algunas de las tantas preguntas que me hacía.

 

Apagado o en silencio

Hay empresas que tienen reglas específicas para el uso del teléfono móvil. Me tocó asistir a una reunión corporativa en la que los participantes eran cordialmente invitados a dejar sus celulares en una coqueta cajita durante 40 minutos, que era el tiempo estimado de duración del encuentro. La medida les pareció drástica a algunos, al principio, aunque más tarde valoraron no haber tenido distracciones. Al despedirnos y retirar nuestros teléfonos, nos encontramos con una linda tarjeta de agradecimiento.

A la mayoría de las reuniones laborales, sin embargo, acudimos todos con el celular, por eso, una regla básica es mantenerlo apagado o en silencio, sacar la opción vibrar y guardar el dispositivo en la cartera o el bolsillo. No se recomienda ponerlo encima de la mesa, salvo que pueda tener alguna utilidad concreta durante el encuentro. En ese caso, se indica colocarlo boca abajo, nunca tenerlo en las manos ni sobre la falda. Tampoco es aconsejable tomar apuntes con el teléfono; para eso se utilizará la computadora, la tablet o la agenda.

En un almuerzo de negocios, el celular no es un cubierto más. Las reglas de protocolo indican que, al igual que la cartera u otros accesorios, debe ubicarse fuera de la mesa durante todo el tiempo que dure la comida, por lo que no será posible revisarlo.

¿Y si me llaman?

Si asistimos a una reunión y estamos pendientes de una llamada urgente, lo mejor será comunicarlo previamente y pedir permiso cuando ocurra. En caso de que el celular suene durante la charla, porque nos olvidamos de dejarlo en silencio, habrá que disculparse y proceder a silenciarlo o apagarlo, ya que, por lo general, luego de una llamada no atendida se sucede otra.

A la hora de tener una comunicación telefónica también se recomienda cuidar que el volumen de la voz no sea muy alto para que los demás no se enteren de lo que estamos hablando y, por supuesto, hay que alejarse de la reunión para no molestar. Es imperativo ser breves y no aprovechar la situación de una llamada para dar un vistazo rápido a los mensajes que llegaron.

Si, por el contrario, es otra persona la que recibe un llamado telefónico, un buen gesto es darle unos minutos yendo al sanitario. Y no está demás pedir al inicio de una reunión que los celulares permanezcan apagados o en silencio.

 

Cuidado con el tono

Otro punto que considerar es el ringtone del celular. Podrá estar de moda el Taki taki, pero resultará muy poco profesional que se lo escuche durante una charla con un cliente, por más informal que sea. Lo mismo con los sonidos de las notificaciones: seamos cuidadosas para no generar distractores.

Y si ya previmos todos esos detalles durante una reunión laboral, tengamos en cuenta al salir que no se puede hablar con el celular estando dentro de un ascensor, mucho menos manejando (es una de las infracciones de tránsito más frecuentes) o escribiendo mensajes mientras caminamos en la calle o en la oficina.

Al igual que nuestra vestimenta, el celular que utilizamos también dice mucho de nosotras. No queda bien que la pantalla esté rota o que tenga un phone case estridente, infantil o en mal estado.

Es indudable que este aparato se ha convertido en un símbolo de estatus y que todas estamos pendientes de los últimos modelos, pero eso no significa que debamos exhibirlo. Por el contrario, valoremos esta excelente herramienta de comunicación en su justa medida. Después de todo, a la hora de negociar, de encontrar un punto de conexión con el otro e intentar persuadirlo, no habrá smartphone que nos ayude.

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