Fortalecimiento institucional, el mayor desafío actual

AMILCAR FERREIRA

Consultor de Empresas,

MBA INCAE

La fórmula para medir el Producto Interno Bruto es: Consumo + Inversión + Exportaciones – Importaciones. En diferentes momentos de su historia, los países crecen impulsados por alguno de esos componentes que adquiere mayor dinamismo; así hablamos de: a) economías impulsadas por consumo, (ej.: EE.UU. en la última década, donde ha sido el consumo de su mercado interno el que ha impulsado su economía), b) economías impulsadas por inversión (Panamá en la última década, con la ampliación del Canal, una obra en la que invirtieron USD 5.450 millones y duró 9 años), y c) economías impulsadas por exportaciones (China en la última década, que se convirtió en la gran fábrica del mundo).

Paraguay fue una economía impulsada por inversión en la década del 70, con la construcción de la central hidroeléctrica de Itaipú, una obra en la que se invirtieron USD 17.400 millones, que impulsó la economía paraguaya a crecer a una tasa media anual de 8,3% anual durante toda esa década, promedio no superado hasta ahora, y benefició al país de manera importante en las décadas que siguieron. Terminada Itaipú, el país enfrentó la pregunta de ¿y ahora qué?, no supimos responder esa pregunta y las dos décadas que siguieron, la del 80 y la del 90, hoy en retrospectiva las conocemos como las “décadas pérdidas”, la economía se estancó 20 años.

Entre 2004 y 2014, Paraguay fue una economía impulsada por exportaciones, el denominado “súper ciclo de los commodities” generó un crecimiento anual promedio de 5,3%. En la mayor parte de ese período, Paraguay tuvo una política que privilegió el equilibrio fiscal, y ejecutó obras públicas, entre 2004 y 2011 por un promedio de USD 353 millones anuales. Desde 2013, Paraguay se embarcó en un ambicioso programa de infraestructura, con el uso de financiamiento externo, que llevó a un presupuesto que alcanzó el hito de USD 1.000 millones en 2018 para obra pública. Sin duda que llevar adelante este programa era muy necesario, pues el desarrollo de infraestructura no había acompañado el crecimiento del país y se generó un gran déficit que ya limitaba el crecimiento. El déficit de infraestructura de Paraguay se estima en USD 20.000 millones, el país se ubica en el penúltimo lugar en cuanto infraestructura entre los países de América Latina.

Los países son procesos de evolución, y en diferentes etapas las prioridades para avanzar en el desarrollo son diferentes. Entre 2003 y 2013, la principal tarea fue ordenar la casa y lo hicimos bastante bien. Hoy Paraguay es una economía estable y ordenada con los mejores indicadores macroeconómicos en Sudamérica. La Ley de Responsabilidad Fiscal y la meta de inflación del BCP son seguros que garantizan a largo plazo esa estabilidad y existe un amplio consenso en la sociedad sobre la importancia de mantenerla.

La siguiente gran tarea es el fortalecimiento institucional; las calificadoras internacionales señalan claramente que el “talón de Aquiles” de Paraguay es la debilidad institucional, principalmente del Poder Judicial. El modelo basado solo en estabilidad macroeconómica llegó a su techo, si no se avanza en el fortalecimiento de las instituciones Paraguay no alcanzará el grado de inversión, se estancará en su actual calificación crediticia. Esta tarea es más compleja y difícil porque implica un cambio cultural. ¿Estará dispuesta la clase política a llevarnos a un esquema institucional de justicia independiente?, la cual podría hacer que varios de ellos terminen en la cárcel. La gran pregunta en este quinquenio es: ¿tendremos éxito en esta tarea como sociedad o fracasaremos en el intento?

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