Furia youtuber

Por Cristian Nielsen

 

El mitaí que se negó a inclinar la cerviz ante su majestad la coima.

No sé su nombre. Sé que es paraguayo y que vive en Japón. Vino al país a visitar a su familia, según creo, y de paso a renovar la cédula. Al menos, es lo que intentó. Con un video colgado en las redes sociales dio una lección no sólo de comunicación youtuber sino también de cómo usar la indignación como instrumento de denuncia y, en el proceso, expresar el compromiso ciudadano de no inclinar la cerviz ante su majestad la coima.

El mita í había tropezado con una de esas ratas de oficina pública bautizadas “gestores” que le advirtió, ni bien empezó el trámite, que si le daba “un dociento”, tendría la cédula enseguida. No le hizo caso, se puso a la cola y al final del proceso le dijeron que su cédula estaría lista en 30 días. Resultado: 57 días después, el documento no aparecía. ¿Excusa? Que habían fallado en la foto y que debía empezar todo de nuevo. Con magistral poder de síntesis dijo antes de volver al Japón: “Me niego a ceder al chantaje”. No tengo auténticas razones para creer que el chico se tomó el tiempo de realizar un elaborado video para relatar algo inventado. Debe ser cierto.

Esto me da tristeza. En lugar de avanzar, hemos retrocedido. En los años ’80 –sin los recursos digitales ni la hiper conectividad de hoy-, el comisario general Salim Giubi, a la sazón Director de Identificaciones, impuso la entrega de la cédula de identidad en 24 horas. Y cumplía. Creo que costaba algo así como 2.000 guaraníes. Con los recursos resultantes construyó la nueva sede de Identificaciones –Boggiani y Denis Roa- y todavía le quedó plata para refaccionar la actual sede del Ministerio del Interior. Dicho con todas las letras: un auténtico servidor público.

Con todo respeto a sus sucesores, nunca volví a ver un funcionario de tan alto profesionalismo. En ninguna otra oficina del Estado. Y no es lindo decirlo. Más bien, da pena.

También podría gustarte