¿La palabra mágica? Gracias.

Pequeño hábito, grandes resultados.

Por Vera Torres
ABOGADA
Gerente Landau

Te has detenido alguna vez a pensar, ¿Cuán agradecido eres? Probablemente no sea una pregunta que nos hagamos de forma frecuente, y es que, con el trajín de los días, resulta difícil tomarnos un momento para re­flexionar al respecto, y así notar las muchas bendiciones que diariamente nos rodean por las cuales deberíamos estar agradecidos.

Es probable que, desde muy pequeños nuestros padres hayan inculcado dentro de nuestro vocabulario las famosas “palabras mágicas” por favor y gracias.

De esta manera, crecemos entendiendo que debemos dar las gracias cuando recibimos obsequios, favores o afines, sin detenernos realmente a pensar en la importancia o el poder que ejerce esta simple acción sobre nuestra vida cotidiana.

Ser agradecidos puede influir enorme­mente en nuestro rendimiento, nuestra salud y nuestra paz interior, brindando bienestar y armonía no solo para nosotros mismos, sino que también para nuestro entorno en general. Cuando somos agradecidos, nuestros pensamientos se centran en las cosas buenas que tene­mos y no en aquellas que nos faltan.

Si bien es cierto que una fórmula para la felicidad eterna no existe, mejorar nuestros hábitos en el arte del agradecer y enfocarse en lo positivo, hace que seamos personas notoriamente más felices.

Por otro lado, es importante agradecer no sólo por las cosas buenas que nos suceden. Toda situación o experiencia, sea buena o mala, deja consigo una enseñanza de la cual debemos aprender y nutrirnos de ella.

Recordemos que lo bueno atrae a lo bueno, y, por consiguiente, al ser agra­decidos quedamos potencialmente expuestos a mejores oportunidades.

Cada día, cada momento, cada segundo que pasa, es una dicha y una razón para estar agradecidos, aprovechémoslo.

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