Iluminados y deterministas, abstenerse

La senadora Bajac dice no profesar religión alguna pero afirma haber tenido “un encuentro personal con el que da la vida”.

Dice no ser política, pero logró que el Senado adopte una posición previa “pro vida”. Dice no profesar religión alguna pero argumenta haber tenido “un encuentro personal con el que da la vida” (sic). Y como si fuera poco, se aventura a tientas en los tortuosos laberintos del determinismo religioso al abogar por el “diseño original” de la familia.

Este producto intelectual es de autoría de la sena­dora María Eugenia Bajac, quien en los consideran­dos de su presentación afirma que “la Iglesia, el gobierno, los organismos, las organizaciones no gubernamentales, las escuelas y las familias son actores fundamen­tales cuando hablamos del ámbito pro vida…”.

Repetimos: dice no tener religión pero pone a la Iglesia (suponemos que Católica) en primer lugar y luego a los “organismos” (sin especificar cuáles) y demás “actores fundamen­tales” como dóciles segui­dores de su luminosa idea.

Este verdadero sancocho ideológico-confesional, convertido en declaración, fue tratado sobre tablas y aprobado por el Senado en diciembre pasado, prueba fehaciente de que los honorables son capaces de considerar cualquier cosa.

¿Es la senadora una ardo­rosa luchadora antiaborto? Bien por ella. Que se desan­gre, políticamente, en cada sesión en la que se traten temas urticantes como ese.

Pero… honorables patres. Revean lo que han hecho. Metieron la pata deján­dose arrastrar por una iluminada produciendo un mamarracho impre­sentable que redujo a la Cámara de Senadores a la categoría de secta religiosa o colectivo antiabortista. ¿No hubo una sola voz capaz de alertar contra semejante despropósito? ¿Nadie que advirtiera que estaban aceptando un planteo con fuerte olor a mandato imperativo?.

Ya la pifiaron recibiendo a terraplanistas y otros chiflados de ese calibre. ¿Van a seguir así?

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