El carácter bilateral del Contrato de Seguro

Por Guillermo Fronciani
Abogado

 

El contrato de seguro, por su naturaleza  es un contrato bilateral. La bilateralidad de los contratos se da cuando las partes se obligan recíprocamente la una hacia la otra.  Se diferencian así  de los contratos unilaterales en que en estos una sola de las partes se obliga hacia la otra sin que ésta le quede obligada.

Ahora bien, en los contratos bilaterales una de las partes no puede exigir su cumplimiento, si no probare haberlo ella cumplido u ofreciere cumplirlo. Y en esa línea el artículo 719 del Código Civil, expresa; “…en los contratos bilaterales, una de las partes no podrá demandar su cumplimiento, si no probare haberlo ella cumplido u ofreciere cumplirlo, a menos que la otra parte debiere efectuar antes su prestación…”

Así, en el seguro, asegurado y asegurador pactan de común acuerdo un contrato donde las dos partes se obligan recíprocamente, una respecto de la otra. Los artículos 1546, 1570 y 1600 del Código Civil definen mejor este concepto al decir: “…Por el contrato de seguro el asegurador se obliga mediante una prima, a indemnizar el daño causado por un acontecimiento incierto, o a suministrar una prestación al producirse un evento relacionado con la vida humana…”, es decir, el asegurador se obliga a resarcir, de acuerdo al  contrato celebrado, el daño patrimonial causado por el siniestro,  en tanto el asegurado o tomador se obliga al pago de la prima. En estos escenarios encontramos obligaciones recíprocas pero  con  intereses bien distintos.

Otro elemento que caracteriza la bilateralidad del contrato de seguro es justamente que las partes pueden pactar la resolución del mismo y que hace referencia, de manera general,  el Código al decir  “…las partes pueden pactar que el contrato bilateral se resuelva si una obligación no se cumple en la forma estipulada. En tal caso, el contrato quedará extinguido desde que el interesado haga saber al moroso su decisión de resolverlo…” (Artículo 726 del Código Civil) y de manera particular el contrato de seguro expresa que “…podrá convenirse que cualquiera de las partes tendrá derecho a rescindir el contrato sin expresar causa….”. (Art. 1562 segundo párrafo Código Civil)  El término de sin expresar causa denota la amplia libertad de los contratantes para rescindir el contrato en cualquier momento, con la única limitación del “cálculo de ajuste” de las primas por el tiempo transcurrido cubierto bajo el régimen del cálculo proporcional o de corto plazo y el régimen especial de rescisión en los seguros de vida bajo la modalidad de “póliza saldada”.

Ahora bien, en el contrato de seguros se presenta una particularidad muy especial en lo que se refiere a la bilateralidad y es que pueden  intervenir más de una de las partes. Nos referimos a la figura del “tomador” del seguro. Este, especialmente en los seguros de “caución” y en lo seguros de “vida cancelación de deudas” posee un protagonismo tal, inclusive en el pago de la prima donde nos encontramos en un particular contrato  plurilateral,   donde asegurado y asegurador dependen de un comportamiento obligacional del tomador del seguro.  En el seguro de vida, del tipo auxilio al deudor, el tomador  (entidad bancaria o financiera)  actúa no solo en ese carácter sino también como beneficiario de la prestación y es que  “…También puede ser beneficiario el contratante cuando tiene un interés económico licito respecto de la vida o salud de los integrantes del grupo, en la medida del perjuicio concreto…” (Artículo 1690 del Código Civil)

Finalmente, es importante el concepto de la bilateralidad para comprender quienes participan en la contratación del seguro y quienes son los sujetos obligados y los beneficiarios de la relación asegurativa.

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