La tensión catalana se complica para Sánchez

El lunes se llevó a cabo el debate presidencial

Después de haber estado en el aire la celebración de un único debate realizado el lunes en Madrid sobre las reticencias y el baile de fechas de Pedro Sánchez, los principales candidatos en la carrera hacia la Moncloa enfilaron la recta final de la campaña con la celebración del primero de dos debates consecutivos, una situación sin precedentes dentro y fuera de las fronteras. Quien no quería caldo, ha tenido finalmente dos tazas.

Abrió el debate el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, quien en el minuto inicial concedido a cada candidato para fijar su posición fue directo a la yugular de Sánchez por haber “intentado que este debate no se produzca” y acusándolo, ya de entrada, de pretender indultar a los políticos independentistas en prisión, un ataque en el que el líder del PP, Pablo Casado, que se estrenó como candidato a la presidencia del gobierno en un debate televisado, no le fue a la zaga al asegurar que “los independentistas y batasunos están representados por Pedro Sánchez”.

Fue el tono que ambos líderes utilizaron durante el resto de un debate correoso, con afirmaciones duras, pero sin alejarse demasiado del perímetro de la corrección política. Fue un debate en el que Casado se mostró más comedido que en sus mítines cediendo protagonismo a un Rivera mucho más combativo.

Tensión por Cataluña
El debate se hizo más áspero y aumentó la tensión cuando se abordó el bloque territorial. Rivera y Casado, que recordaron su promesa de reeditar el 155 en Cataluña si llegan al poder, redoblaron sus ataques a Sánchez, acusándolo de apoyarse en los independentistas para gobernar.

“Usted, por permanecer en la Moncloa, pacta con el lucero del alba”, llegó a espetarle Casado, mientras que Rivera se creció en este bloque del debate, mostrándose como el líder más incisivo y sólido en sus intervenciones.

Ambos acorralaron a Sánchez con fuertes reproches por sus alianzas con los independentistas.

Rivera acusó a Sánchez de querer “indultos a cambio de escaños, porque sin ellos no gobierna”, e insistió en la “emergencia nacional” de echarle de la Moncloa.

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