Cómo optimizar el valor de tu compañía

POR MARCELO PEREIRA
PricewaterhouseCoopers Paraguay
GERENTE DE DEALS & CORPORATE FINANCE

Para crear, mantener e incrementar el valor de una empresa que beneficie tanto a los accionistas como a su entorno y a sus grupos de interés, es necesario tomar constantemente decisiones complejas. El valor que su empresa tenía ayer, hoy cambió y está sujeto a cambios y es necesario anticiparse, deshacerse de los gastos que no estén direccionados a una clara estrategia, y organizarse para obtener un crecimiento en el valor.
Para alcanzar esta estrategia se requiere un enfoque proactivo, planificado a través del uso de herramientas. Adicionalmente, se necesita una metodología que permita identificar los direccionadores de valor de la compañía, definir claramente dónde canalizamos nuestros esfuerzos estratégicos, así como priorizar qué aspectos se implementarán primero y cuáles después.
Ir más allá de las métricas
tradicionales
Las métricas tradicionales como ser el retorno de la inversión (ROI) o el retorno sobre el patrimonio (ROE) ya no son suficientes por sí mismas para determinar el valor del retorno sobre la inversión del accionista en la empresa. Evaluar si su propuesta de valor, sus capacidades y su cartera de productos y servicios generarán valor para los accionistas requiere identificar los principales “key drivers” del negocio, y anticiparse evaluando como se está cumpliendo con las expectativas del mercado y la relación que tienen estas expectativas con el valor intrínseco que está generando la empresa.
Generalmente, cuando se menciona el concepto de la optimización del valor en una compañía, se piensa principalmente en evaluar las inversiones de capital en proyectos de inversión y la adquisición de empresas objetivo a través de modelos financieros aplicando la metodología del descuento de flujos proyectados (Discounted Cash Flows por sus siglas en inglés). Tradicionalmente esta herramienta era utilizada cuando se deseaba conocer el valor de la empresa con el propósito de vender, sin embargo, actualmente los directorios corporativos y CEO´s de las compañías que rankean el S&P 500 adoptan la idea de conocer el valor con el fin de optimizar el valor del accionista y de monitorearlo a través de un modelo financiero.
El enfoque de optimización del valor del accionista puede ser utilizado para analizar y monitorear el valor de empresas públicas que cotizan en bolsa o compañías privadas, así como también unidades de negocio, nuevas estrategias y porque no, hoy podemos conocer el valor de los activos intangibles como la marca, contratos con terceros, y las líneas de producto siempre monitoreando su impacto en el valor.
Para identificar aquellos direccionadores del valor de la compañía se debe integrar un análisis operativo y financiero. En particular, es muy útil generar un enlace entre la estrategia corporativa y el valor del accionista, esto se puede lograr mostrando las directrices y los objetivos estratégicos en valores cuantitativos (dólares de valor que los accionistas crean con la estructura de capital actual).
Para evaluar y presupuestar los gastos asociados a una nueva línea de negocio o una nueva inversión debemos primero pensar en la creación de valor que esta iniciativa generará, identificando si la tasa interna de retorno por la inversión realizada es mayor al costo de capital de los accionistas, lo cual no es un signo que indica que necesariamente que maximizaremos el valor de la compañía. El retorno para el accionista no depende únicamente del rendimiento actual, sino también de la volatilidad del mercado y los usos y destinos de la caja generada por el negocio con un riesgo sistemático.
¿Cómo optimizamos el
valor para los accionistas?
La metodología para optimizar el valor introducida e implementada de manera integral a través de toda la organización se enfoca principalmente en la estructuración de un modelo de valoración que considere al menos los siguientes elementos:
1. Optimizar el margen
operativo
El flujo de caja libre a distribuir para el accionista es mayor debido a aquellos productos y/o servicios que generan mayores beneficios económicos, es decir incrementar ingresos y reducción de costos. En este sentido, algunos de los resultados que nuestro modelo de valoración debe responder son: ¿Tiene la empresa activos (tangibles o intangibles) que no generan un valor a la empresa? ¿Existen en el mercado otras fuentes de ingresos adicionales que generen un margen de beneficio mayor?
2. Incrementar las
perspectivas de crecimiento
La tasa de crecimiento, conocida como la tasa G, permite valorar a la perpetuidad la empresa y es un factor determinante en la optimización del valor de la empresa. Para maximizar la tasa G, los accionistas deben pensar en incrementar el retorno sobre el patrimonio (ROE) y la tasa de retención (1 – el % de distribución de dividendos). ¿La empresa actualmente genera barreras a la entrada en el sector o se encuentra desarrollando una ventaja competitiva? ¿Dentro de la estrategia de valoración se está invirtiendo en nuevos proyectos que optimicen el valor para el accionista? ¿La distribución de dividendos acompaña a una estrategia financiera corporativa de forma clara, creíble y se encuentra generando un crecimiento sostenido?
3. Reestructuración de
deudas
Debemos analizar si la empresa tiene entre su portafolio de deudas un costo de interés superior a los ofrecidos en el mercado y aprovechar el entorno para refinanciar esa deuda. Se debe implementar un plan de acción serio y negociar con las entidades financieras para identificar potenciales ahorros en el costo financiero. Al disminuir el costo de la deuda también disminuye la tasa de descuento que optimiza el valor cuando se descuenta los flujos de caja, lo cual potencia el valor de la empresa.
4. Optimizar el capital
de trabajo neto
El flujo de caja libre (FCF) estimado para la obtención del valor depende no sólo de los beneficios económicos generados sino también del capital circulante. Es así que al disminuir la necesidad de capital de trabajo aumentará la generación de flujos de caja libre de la empresa y así optimizaremos el valor para el accionista.
La gestión del ciclo de efectivo exige optimizar la liquidez y se traduce en el equilibrio entre el riesgo para continuar con las actividades y el uso de los fondos. Al optimizar la necesidad de capital de trabajo, reduciendo los inventarios, minimizando el período de cobro y aplazando los pagos con los proveedores se debe gestionar y monitorear la liquidez de la empresa, las relaciones comerciales y el abastecimiento de inventario.

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