El fútbol y los impuestos

Por el universo del fútbol los millones de dólares van y vienen sin tocar el suelo y casi sin dejar su diezmo a la Subsecretaría de Tributación".

Es un tema del que pocos quieren hablar. Pero hay que hablarlo. A través del universo del fútbol profesional, los millones de dólares van y vienen casi sin tocar el suelo y, además, sin dejar su diezmo a la siempre ham­brienta Subsecretaría de Estado de Tributación.

Pero es hora de que esta situación se revierta y todos paguen como cualquier hijo de vecino.

Aparte de los clubes –que suponemos estarán al día con el fisco- hay tres categorías que acaparan los montos más signifi­cativos en movimiento de dinero: futbolistas profesionales, directores técnicos y agentes de transferencias. Veamos.

Los dos clubes más grandes del fútbol profesional tienen un gasto anual en jugadores de primera que, suma­das ambas planillas, superan ampliamente los US$ 30 millones.

Existe un clasificador de los jugadores más caros de la selección el cual indica que, cualquiera que quiera comprar su pase, debe aprestarse –según el caso- con un mínimo de US$ 4 millo­nes y un máximo de US$ 15 millones. Los primeros seis de la lista acumulan un valor de mercado de más de 32 millones de dólares. Mientras tanto, la APF se permite el lujo de pagar por un director técnico hasta US$ 2,4 mi­llones de dólares al año.

Todo está muy bien. Son las leyes del mercado. Lo que preocupa es que la SET ha estado mirando desde afuera este baile de millones de los verdes.

El actual titular de la subsecretaría dijo en febrero pasado que ha logrado recaudar unos US$ 575.000 dólares a jugadores y DTs que “se acercaron” a cumplir sus obligaciones fiscales.

No cabe la menor duda de que se trata de un mordisco muy modesto a la enorme torta de centenares de millones que mueve el fútbol.

Ojalá el viceministro persevere, no se deje intimidar por el poder de los zares del fútbol y apriete fuerte con la ley en la mano. Porque ya es hora.

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