¿En qué se parecen las FTC y el Detave? (I)

El concepto de seguridad ha cambiado radicalmente en todo el mundo. Y las atribuciones de las Fuerzas Armadas y de la misma Fuerza Policial comienzan a replantearse con un nuevo enfoque".

CORRUPCIÓN ARMADA
VICTOR RAÚL BENÍTEZ
@VICTORAUAULB
Presidente del Club de Ideas

Tengo una idea. La seguridad inte­gral es uno de los fines esenciales del Estado. Y con eso no se puede jugar. El reciente apresamiento del general (R) Ramón Benítez (suele ser en honrosa situación de Retiro, en este caso, en deshonrosa situación) por recibir coimas para dejar pasar el contrabando, pone en tela de juicio, la calidad de los es­tándares que utiliza el Estado paraguayo, en el uso de las FF.AA. y la PN en tareas de Seguridad Interna. El exdirector del Deta­ve, que debía combatir el comercio infor­mal, también ex Cmdte. de las Fuerzas de Tareas Conjuntas FTC , que debía pelear contra el grupo de irregulares, a los que nunca los podía encontrar, los criminales del EPP, dejó mal parado al estamento militar. La defensa interna y la defensa externa forman parte de los objetivos de la defensa nacional. Y a su vez, la Defensa Nacional es parte de la Seguridad Integral de la Nación, como parte del Bien Común, fin esencial del Estado.

Las dos únicas tareas encomenda­das al general defenestrado tenían relación con actividades de defensa interior del territorio, en cuyo seno son objetivos primordiales el orden interno, es decir el respeto a las ins­tituciones (por ej. el cumplimiento de las normas del comercio formal), o el orden público, es decir, la repre­sión de grupos armados que realizan tareas delictivas (como el EPP). No todos los miembros de las FF.AA. ni la PN son corruptos, pero, si existía un halo dejado por la dictadura – y que se estaba disipando en los últimos tiempos, con la institucionalidad que venían demostrando los militares, ante un escenario donde los políticos, en cambio, se esforzaban por descom­poner la institucionalidad del Estado, Ej. la enmienda – con las acciones de este general, la reputación de los pro­fesionales de la seguridad nacional, ha vuelto a retroceder.

El Consejo de Defensa Nacional tiene en­tre sus políticas de Defensa Nacional, la protección de los ¨intereses vitales¨ y el alcance de los ¨objetivos nacionales per­manentes¨. Los intereses vitales suponen los siguientes temas: la misma existencia permanente del Estado, la integridad de la población, el Estado de derecho (el im­perio de la ley), la paz y la estabilidad po­lítica, la previsibilidad económica, la pro­tección de los bienes jurídicos, la igualdad jurídica entre Estados en la región y la prosperidad. En consecuencia, uno de los conceptos modernos, utilizados en el siglo XXI, cuando se habla de seguridad interna, es la seguridad de las personas. Antes se creía que la fuerza de un Esta­do, utilizada contra otro, era la principal fuente de inseguridad. Siendo así, el foco de la seguridad de y en los Estados era una cuestión de seguridad externa. ¨La buena noticia es que las viejas causas de violencia e inseguridad que atormenta­ban el siglo pasado se han vuelto menos relevantes. Vivimos en la era más larga de paz entre las naciones. La mayoría de las grandes potencias son democracias y es­tán atadas a Estados Unidos por diversas razones¨, afirma en su artículo sobre la Cooperación para la Seguridad mundial en el Siglo XXI el analista G. John Ikenbe­rry (Princeton Project on National Securi­ty, 2006)

Aparentemente, existe más dependen­cia mutua, entre Estados, incluso para cuestiones de seguridad interna. Porque los Estados no son todos ni del todo, en todas las cuestiones de intereses vitales, suficientemente fuertes. Hoy es al revés. Es la debilidad de la defensa de los Esta­dos la que ha generado nuevas fuentes privadas de inseguridad, que por lo gene­ral son amenazas internas. Lo realmente novedoso es que los delitos que atentan contra la seguridad interna – y en especial la defensa interior del territorio, con enfo­que en el orden público y el orden interno, buscando proteger la vida de las personas – son por ausencia de Estado, o por debili­dad, y por el empobrecimiento acuciante de las poblaciones crecientes, y no porque un Estado pretenda usar la violencia físi­ca contra otro. Dicho esto, el concepto de seguridad ha cambiado radicalmente en todo el mundo. Y las atribuciones de las Fuerzas Armadas y de la misma Fuerza Policial comienzan a replantearse con un nuevo enfoque. Ejemplo del Brasil: invasión de favelas o barrios informales con problemas de violencia, por medio de Fuerzas Conjuntas de Pacificación con fuertes inversiones sociales que acompa­ñan a las propias Fuerzas Armadas. Eso quiere decir: parques para recreación, canchas deportivas, hospitales, incluso templos religiosos, escuelas, guarderías de niños, etc.

Esta nueva perspectiva, la del Desarrollo Humano que acompaña a las fuerzas ar­madas, se convierte entonces en otra de las principales fuentes de seguridad para las personas. Estados fuertes con Estra­tegias de Acción Integral, con personal militar y policial con altos estándares de integridad personal, incluyendo también servicios sociales hacia adentro, son más importantes, que Estados armados, para protegerse de amenazas externas.

Surge así el concepto de ¨Seguridad de las Personas¨ como un enfoque diferente al de Seguridad Física, o solamente física, donde la seguridad se basaba específi­camente en la protección del Estado, o la protección física como bien público pro­porcionado por el Estado. La Seguridad de las Personas supone proteger a los ciuda­danos y cuidar a los individuos, antes que solo derrotar al oponente.

La seguridad tiene un concepto nuevo y moderno, quizá debido a tres importantes observaciones. En primer lugar, parece que la mayoría de las víctimas de la violen­cia y la inseguridad actual son civiles. En segundo lugar, la violencia y la seguridad están privatizadas. Eso quiere decir que grupos no estatales en conflicto, o grupos estatales actuando fuera del marco de la ley (el caso del general Benítez), son los principales generadores de inseguridad, física e institucional. Y, finalmente, exis­te una cada vez menor diferencia entre la inseguridad política y el crimen organiza­do. Ojo con esto. En la parte 2 de este artí­culo vamos a profundizar. Como decía un padre en una historieta de humor, cuando el hijo le propone dedicarse al crimen or­ganizado. Y el padre le pregunta, en qué sector, público o privado. Si las fuerzas de seguridad del Estado paraguayo no com­prenden el nuevo escenario, no podrán adaptarse a los nuevos tiempos, y no van a recuperar la mejorada reputación de la que venían disfrutando. Para finalizar. Si se pretende saber en qué se parecen las FTC y el DETAVE, es en que ambas insti­tuciones estaban infectadas con el virus de la corrupción. Y así, no da gusto.

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