¿En qué se parecen las FTC y el DETAVE? (II)

Victor Raúl Benítez González
@victoraulb
Presidente del Club de Ideas

Tengo una idea. En el nuevo escenario de la seguridad nacional, la principal amenaza son los grupos no estatales en conflicto, o grupos estatales actuando fuera del marco de la ley.   Por lo menos, es lo que demuestra el manto de sospechas levantado a partir de la experiencia de las FTC y el Detave, bajo el comando del Gral. Ramón Benítez (en lamentable/deshonrosa, situación de retiro). Que otro Estado nacional sea la amenaza, es un tema de menor relevancia.

Como ya se dijo en la semana pasada, en este mismo artículo: existe, una diferencia cada vez menor, entre la violencia contra civiles y violaciones institucionales, originadas en organizaciones que, conforme al Estado de derecho, deben ordenar la sociedad y proteger al Estado – y el crimen organizado. Veamos algunas características, de este ¨admirable¨ mundo nuevo.

Civiles como víctimas: como nunca antes en la historia del mundo – incluso en las guerras entre fuerzas armadas formales de países en conflicto, o de grupos armados formales versus miembros de grupos armados irregulares (del tipo guerrilla o miembros de organizaciones armadas que practican el crimen) – las víctimas no son precisamente soldados o guerrilleros, o profesionales de la guerra envueltos en el conflicto…. sino que, las víctimas son mayoritariamente civiles que sufren los daños del enfrentamiento. Ejemplo: los secuestros del EPP no son precisamente a militares o policiales uniformados, las principales víctimas de la guerra entre grupos criminales y las FTC, han sido civiles. Existe sólo un miembro de fuerzas de seguridad que está secuestrado. Y ahora se descubre que un alto comandante (hoy ex) de las FTC,  era capaz de aliarse con grupos que actúan fuera del marco de la ley.   El abandono de territorios y las migraciones que resultan como consecuencia de la violencia instalada en zonas de guerrillas, son por lo general,  de ciudadanos civiles.  Los daños mutuos que se hacen los policías y los criminales en su guerra interna, no son precisamente, hacia un lado u otro de los bandos, sino que las víctimas por lo general son civiles tomados de rehén, secuestrados, heridos o muertos, daños a maquinarias agrícolas y vehículos, o a la propiedad particular de gente que quedó atrapada en el medio de la guerra. Los profesionales de la violencia física, de ambas partes, sufren daños menores.

Violencia y Seguridad están privatizadas: los principales agentes generadores de violencia son grupos no estatales. Al mismo tiempo, en el Paraguay, entre los que luchan también contra este tipo de conflictos de seguridad interna, se observa una proliferación  de empresas de seguridad privada, con un ¨relativo¨ control del Estado. Éstas están sustituyendo al Estado en la prestación de un servicio público que era monopolio estatal: la seguridad.  En el mundo existe, además, una gran cantidad de organizaciones que realizan actividades de seguridad o de ejercicio de la violencia formal e informal, para gobiernos o empresas, o grupos de interés, que venden dichos servicios a cambio de un pago. Ex presidiarios, ex comisarios de policía, se han venido convirtiendo,  en mercenarios modernos que venden servicios de seguridad dentro del marco formal e informal. Hay incluso hombres Estado que gozan de una reputación superior al mismo Estado nación, como Jarvis Pavao, quien, se pudo dar el lujo, de haber recibido en su celda de Tacumbú,  a los familiares del ganadero Urbieta (secuestrado), los cuales recurren a él para ver si puede utilizar “su poder“  para devolver la libertad al secuestrado. Mientras tanto, este hombre Estado, es alabado por las obras sociales que había realizado, construyendo iglesias o mejorando los pabellones de la principal cárcel del país. Curioso. https://www.ultimahora.com/familia-urbieta-visito-pavao-pedir-recursos-n1042472.html

Violencia o Fuerza Formal del Estado y Crimen Organizado: las fuerzas armadas o policiales que constituyen los equipos oficiales que pueden monopolizar, por ley, el uso de la fuerza para proteger la organización política de la sociedad, de Estados formales, en parte, practican también actos ilícitos e incluso de violencia en contra de la población, para financiar sus actividades. Y así, se puede observar excepciones, en las que fuerzas de seguridad (militares y policías) financian sus actividades, y las vidas de sus miembros, de manera lícita e ilícita. Por un lado, por su actividad en horarios normales de trabajo, reciben sueldos, que forman parte del presupuesto de la Nación. Por otro lado, también obtienen beneficios pecuniarios,  ejerciendo actividades ilícitas, a veces, fuera del horario normal de trabajo, o incluso dentro del mismo.  Hace algunos meses, apareció en la prensa y en las redes sociales, un memo oficial de la Policía del Alto Paraná, donde abiertamente se recomienda a sus miembros ¨evitar las actividades de extorsión a los ciudadanos¨, disminuyendo así los pedidos de coimas.  http://www.abc.com.py/edicion-impresa/judiciales-y-policiales/llamativa-circular-prohibe-a-policias-coimas-y-extorsiones-1637901.html Otros ejemplos: algunos militares paraguayos se dedicaban, durante la dictadura militar, al contrabando y a la invasión de propiedades rurales. http://www.abc.com.py/edicion-impresa/interior/militares-stronistas-se-repartieron-casi-la-totalidad-de-la-finca-66-1051176.html

Todavía más, de acuerdo a algunas materias de prensa, algunos policías paraguayos tienen un sistema perfecto de recaudación extorsiva a particulares (personas físicas o jurídicas-empresas), prestando ´‘servicios de seguridad o de protección“ de locales comerciales, industrias e incluso casas particulares, en régimen privado, o de chantaje (sistema de “si no me pagas te pueden asaltar el negocio, robar la casa o invadir la estancia“). https://www.ultimahora.com/policia-hace-guardias-privadas-casas-negocios-y-gasolineras-san-lorenzo-n1016380.html Además, existe una parte importante del personal de seguridad formal del Estado, que ha sido denunciada por traficar drogas, vender armas, colaborar en secuestros o, incluso, haciendo horas extras, para asaltar a ciudadanos – gracias a sus competencias profesionales. https://www.780am.com.py/red-de-narcotraficantes-de-salto-del-guaira-tenia-apoyo-policial-militar-y-fiscal/

Por todo esto y mucho más, el Estado paraguayo debe estar preocupado, reforzando sus instituciones formadoras de agentes de inteligencia y contrainteligencia, con integridad,  para enfrentar a los delincuentes, que están en la sociedad y, ohh sorpresa, en las mismas instituciones del Estado que deben combatir el desorden social. Eso significa más recursos y más atención para sus escuelas policiales, militares y de inteligencia (IAEE).  La reformulación de una política de seguridad nacional, con mayores (y mejores) recursos técnicos, humanos y financieros, es un imperativo que no puede esperar. La demora mata. Y así, no da gusto.

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