La indiferencia en la indigencia

El primer paso es darles voz a estas personas a quienes no hemos podido darles cobijo.

JHOJHANNI FIORINI
@jhojhanni

Está en las esquinas, plazas y semáforos de las ciudades del área metropolitana. Forma parte del paisaje urbano; como los vendedores de chipa y las yuyeras, la indigencia se ha hecho de un lugar dentro de nuestra sociedad que mira indolente como estos seres humanos se hunden en lo más profundo de la marginalidad.

Caer en la indigencia en Paraguay es sumergirse en un abismo oscuro donde debes ocuparte de tus necesidades biológicas, como comer y dormir en la calle. Estas personas deben rebuscar el alimento para ellos y sus hijos en la basura, conseguir el abrigo con cartones y la cama en el banco de alguna plaza.

Todo esto deben hacerlo en medio de la mirada indiferente de una sociedad que prefiere convertirlos en seres invisibles, en problemas externos que deben solucionar los gobernantes, total, que para eso se pagan los impuestos, ¿no? Según la Dgeec, la población en situación de pobreza representa 24,2% del total de habitantes, lo que significa que alrededor de 1.679.000 personas residen en hogares con ingresos inferiores al costo de una canasta básica de consumo.

Por otro lado, la población en situación de extrema pobreza, también denominada indigente, llega a 335 mil personas aproximadamente. Este gigantesco número de paraguayos se ve obligado a vivir como si no mereciera derechos básicos, como salud o vivienda. Devolverle su status como ciudadanos requiere la participación de todos, tanto públicos como privados. El primer paso es darles voz a estas personas a quienes no hemos podido darles cobijo.

La solución a esta problemática no será un único milagro, requerirá del trabajo en conjunto entre la sociedad y el gobierno. Este último necesita darle continuidad a los programas y no condicionar la ayuda a intereses partidarios. Y como sociedad debemos ser sensibles y no ignorarlos. Mirar a la cara a aquellos que miran al suelo.

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