Otra vez el “Donald Trump syndrome”

Las economías emergentes son las primeras en acusar el “efecto Trump”, con la moneda, los bonos y el comercio entre los más perjudicados".

“Conjunto de síntomas que pueden conjugarse en torno a una o más enfermedades”. Esta definición médica del término síndrome (en in­glés, syndrome) se aplica con toda propiedad a la compleja relación entre China y Estados Unidos, aunque sería más propio decir Trump-China.

Cuando todo parecía indicar que el acuerdo de palabra anunciado en Buenos Aires durante la reunión del G20 y la cena conocida como “de los panqueques de dulce de leche”, Trump pateó el tablero el domingo 5 al anunciar una suba de aranceles a las importaciones de China hasta un 25%.

A su manera, vía Twitter, el polémico mandatario dijo que “entran en suelo estadounidense produc­tos procedentes del China ‘sin gravar’ por valor de 325.000 millones de dólares”. Y disparó: “Vamos a poner fin a todo eso”. Este tuiteo tuvo un efecto devastador en la bolsa de Shanghai que cayó un 5,6% en su rueda del lunes 6 y en Europa se sintió también el cimbronazo: El índice europeo Stoxx se contrajo un 1,38%, el DAX alemán 1,83% y el CAC 40 francés un 1,91%. También caye­ron el IBEX en España y el FTSE en Milán.

Todo por la media docena de párrafos disparados a mansalva desde el salón Oval o tal vez desde el espléndido complejo golfístico de Trump en Mar a Lago, la “joya de la corona de Palm Beach”.

Verborrágico e incontro­lable, a Trump lo inco­modan las indecisiones chinas, sobre todo la propuesta de renegociar acuerdos ya pactados.

La caída de las bolsas es el primer grupo de síntomas que afecta a la economía mundial.

Como siempre, las emergentes serán las más vulnerables, debilidades que se manifestarán en oscilaciones en las mo­nedas locales, los bonos de deuda y el comercio exterior. De nuevo el “sín­drome Donald Trump”.

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