Pregunta obvia = respuesta obvia

Si preguntamos lo que ya sabemos nos responderán lo que ya conocemos

Por Josefina Bauer
Investigadora
CEO Nauta

En el mercado, durante muchos años estuvimos acostumbrados a hacer investigaciones que van de lo macro a lo micro, iniciando con las preguntas más genéricas para luego ir a las cruciales. Sin embargo, ese modelo ya no funciona en la actualidad. Las personas cambiaron y hoy vivimos en una era de la inmediatez donde pequeños minutos para entrar al tema se convirtieron en una gran pérdida de tiempo.

Entonces, si ya sabemos la respuesta, ¿para qué hacemos la pregunta? ¿Preguntarían a un chico de 20 años si le gusta salir a farrear, a un hombre si es fanático del fútbol o a una mujer si se divierte saliendo con sus amigas? Si bien existe una minoría que podría decir que no, la gran mayoría va a responder afirmativamente.

Actualmente, las empresas poseen información de sus consumidores o clientes y el mayor desafío es potenciar estos datos con la investigación de mercado, para dejar de trabajar en compartimientos desconectados e iniciar la integración entre las áreas. Si una empresa necesita entender la frecuencia de compra de sus clientes, una pregunta obvia sería: ¿Cada cuánto consume mi producto/servicio? O ¿Cada cuánto viene a mi local?

Ambos datos son fundamentales porque miden la repetición o periodicidad de visita y compra, pero ¿no se podría obtener esa información de la base de datos de la empresa o realizar un control cruzado entre áreas o canales de venta? ¿Es absolutamente necesario preguntarle al cliente? Además, la impresión de quien responde posiblemente sea bastante negativa. Se puede sentir descuidado o que la empresa no se tomó el tiempo de conocerlo. Si nos ponemos del lado del entrevistado, será mucho más fácil dejar de lado las preguntas obvias para concentrarnos en las preguntas sorprendentes, la consulta debe realizarse cuando no hay manera de conseguir la respuesta por otro medio.

También podría gustarte