Prudente reserva y aceptación ante la reforma tributaria (II).

Por Pedro Ayala / Erika Bañuelos
Abogados

 

“¿Nos conviene a todos tener una modernización en el sistema tributario?” se puede leer en la página web de la Subsecretaria de Estado de Tributación (“SET”). Nos animamos a analizar la respuesta a la pregunta del Subsecretario de Estado de Tributación añadiendo otra: ¿Debería entrar en vigencia el próximo año?

Según la página web de la SET, se espera que la reforma fiscal sea aplicable a partir del 1 de enero de 2020. Según el anteproyecto de ley, una vez promulgada, la ley entrará en vigencia dentro de los 90 días.

Esto cambia, en cierta medida, el panorama que teníamos semanas atrás y hace que nuestras alarmas se disparen. ¿Tenemos un anteproyecto tan sólido como para esperar la aprobación total en la brevedad y, el resto del año para adecuar los mecanismos necesarios para la entrada en vigencia de la ley? Estamos conscientes de que será una labor titánica para todos. La SET deberá poner a punto la normativa reglamentaria, los formularios de liquidación impositiva y, el tan cuestionado sistema informático Marangatú. Los contribuyentes deberán entender cómo impactará la norma en sus actividades diarias. El ciudadano de a pie, deberá esperar que se aliviane la carga – muy pesada – de soportar el costo impositivo cuando el salario apenas le alcanza para llegar a fin de mes.

Históricamente el Poder Ejecutivo y la SET nos tiene acostumbrados a la imprevisión e improvisación en materia de reglamentación de las leyes a través de los Decretos y Resoluciones. Muchas veces la SET volvió sobre sus pasos ante errores de forma, de redacción, imprecisiones, contradicciones, tal vez por estar presa del pánico del apremio del tiempo. Esta es la oportunidad de hacer las cosas bien y con calma. Ya lo dice el refrán: “lento pero seguro”.

¿PORQUÉ NOS CONVIENE TENER UNA MODERNIZACIÓN DEL SISTEMA TRIBUTARIO?

Según nuestra Constitución Nacional los tributos deben responder a principios económicos y sociales justos a la par que a políticas favorables al desarrollo nacional. Se espera que su creación se funde en la igualdad y que ayuden a contribuir con las cargas públicas sin ser una carga para la economía del contribuyente.

Hace varios siglos se busca que los tributos ayuden a solventar las cargas estatales a la vez que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos, ayudando en cierta medida a que la educación, la salud, la seguridad y las obras de infraestructura alcancen a todos en la medida de sus necesidades.

Paraguay lastimosamente tiene un sistema tributario regresivo. Lo que se busca con la igualdad tributaria – de la que habla nuestra Constitución Nacional – es que todos contribuyan, en la medida de sus posibilidades, al desarrollo nacional. Sin embargo, nuestro sistema tributario es inequitativo porque un 70% de la recaudación se genera con impuestos indirectos, como el IVA. Quienes están haciendo frente a la carga impositiva no son necesariamente quienes tienen más capacidad para contribuir sino quienes no pueden trasladar el costo del impuesto.

La respuesta a la primera pregunta es que nos conviene modernizar nuestro sistema tributario. Se debe revertir la situación y lograr que: “quien gane más pague más impuestos, quién gane menos pague en proporción a su ganancia y quién pierda no pague impuestos”.

La única forma de que la SET logre su objetivo es modificando el sistema tributario y haciendo que la base de la recaudación sean los impuestos directos, es decir, los impuestos a la renta.

EL TEMIDO IMPUESTO A LA RENTA PERSONAL

El Impuesto a la Renta a los Servicios de Carácter Personal (“IRP”) es el impuesto que más años tardó en implementar la Administración Tributaria. De hecho, el IRP que se aplica hoy se introdujo en la modificación tributaria del año 2004 – por medio de la ley 2421/04 – pero no entró en vigencia hasta el año 2012, luego de muchas modificaciones a la forma en que se determinaría quienes serían contribuyentes y qué deberían declarar.

En principio, la SET no pretendía recaudar con el IRP pero sí formalizar la economía. Las personas físicas podrían deducir todos los gastos en la medida que tuvieran comprobantes fiscales que demostraran que el gasto se realizó efectivamente. Si bien esto implicaba un trabajo extra para las personas acostumbradas a decir “con ticket nomas”, en realidad pretendía que todas las ventas fueran declaradas por quienes operaban en el mercado, pudiendo de esta forma la SET aumentar la recaudación a través de impuestos indirectos y los impuestos a la renta empresarial.

Con el transcurso del tiempo la SET cambió de idea y, al parecer, ya no todo era deducible. En un tira y afloje, se llegó a un acuerdo cuando asumió el actual Subsecretario de Tributación y, desde ese momento, estamos llevando la fiesta en paz. Sin embargo, en el 2019 el IRP entró en plena vigencia, alcanzando incluso a quienes tuvieran ingresos mayores a 3 salarios mínimos mensuales o 36 salarios mínimos en el año (Gs. 76.052.232 actualmente). Ahora que está comprobado que el impuesto funciona, y que efectivamente aumentó la recaudación del IRACIS y del IVA, quizás llegó el momento de cambiar las reglas de juego y buscar una mayor recaudación con el IRP, respondiendo siempre al principio “Si ganas pagas impuestos, si perdes no pagas”

CUANDO EL RIO SUENA ES PORQUE PIEDRAS TRAE

Desde enero, se está hablando de las modificaciones que se pretendían implementar en el IRP. De hecho, desde el primer borrador del anteproyecto es uno de los impuestos que más cambios sufrió, empezando por el nombre, ya que estaba previsto que se llame Impuesto a la Renta de las Personas Físicas “IRPF”. En este caso, no podemos hablar de cambios positivos o negativos, como sí podíamos hacerlo con otros impuestos a la renta, solo podemos hablar de cambios.

Al igual que el impuesto a la renta empresarial, el IRP ya no gravará solamente las ganancias obtenidas en territorio paraguayo sino que tendrá en cuenta los ingresos que obtengan las personas físicas aun en el extranjero.

Los cambios sustanciales que notamos en el último borrador del anteproyecto de ley de reforma fiscal son:

  • Las sociedades simples ya no van a ser contribuyentes del IRP, aunque presten servicios personales, deberán tributar el IRE;
  • Los dividendos y las utilidades obtenidas por las personas físicas residentes en Paraguay ya no van a estar gravados por el IRP ni por el IRE;
  • Las ganancias obtenidas por los contribuyentes del IRP en el exterior, ya sea en concepto de dividendos obtenidos en carácter de socios o accionistas de sociedades extranjeras o la venta de la participación en estas sociedades, así como los ingresos obtenidos en concepto de intereses por préstamos otorgados van a estar gravados por el IRP;
  • Las retribuciones en concepto de servicios personales, incluso prestados en el extranjero, van a gravarse con el IRP si son prestados a contribuyentes de los impuestos a la renta;
  • La liquidación del impuesto va a tener en cuenta dos tipos de ganancias, las de capital y las que provengan de servicios personales. La liquidación del impuesto se va a realizar por separado según el tipo de ganancias obtenidas y no se podrán imputar gastos de relacionados a los dos diferentes tipos de ingresos;
  • La incorporación gratuita de bienes al patrimonio del contribuyente – como por ejemplo los bienes obtenidos en concepto de donaciones o herencias – va a pagar IRP cuando el contribuyente venda estos bienes;
  • La tasa del IRP por ganancias de capital va a ser del 8%;
  • Se van a aplicar retenciones del IRPF sobre los premios que se obtengan de los juegos de azar y también sobre la venta de inmuebles;
  • Cuando una persona física perciba más de Gs. 80.000.000 millones en el año se convertirá en contribuyente del IRPF;
  • Solo las adquisiciones de inmuebles serán deducibles como inversión. Para esto, se va a poder compensar el gasto realizado hasta el 20% de las rentas netas de los próximos 5 años, contados desde que produjo la pérdida por la compra del inmueble;
  • Dependiendo de la renta neta (ingresos menos gastos deducibles) que obtenga el contribuyente por los servicios de carácter personal, las tasas del IRPF van a variar del 8% al 10%.

Todo lo citado cambiará la forma en que estamos liquidando y pagando actualmente el IRP. El IRP va a ser más exigente, además de tener más contribuyentes se espera que la SET recaude más.

Próxima entrega: Impuesto la Renta a los no Residentes.

También podría gustarte