Un soplo de corporativismo

Iglesia y partido político. Solo faltan las FF.AA.

Por Cristian Nielsen

Me hace mucho ruido que un cura –sobre todo si es de la jerarquía- vaya a discur­sear a la sala de sesiones de un partido político, con la plana directiva presente.

Es que las cosas, así alineadas, empiezan a tener un fuerte tufo a corporativismo, sobre todo cuando se tiene a pocas pulgadas de distancia el otro componente esencial en este tipo de amalgamas, las fuerzas armadas. Si esta trifecta iglesia-parti­do-fuerzas armadas consigue equiparse con algunas consignas, el resultado puede ser un peligroso avituallamiento ideológi­co para cruzadas al estilo medieval.

Algunos asertos del jefe de la iglesia rozan lo grotesco, por su mescolanza, cuando dice: “Queremos que se prohíba la pornografía, la pedofilia, el aborto, la eutanasia”.

¿En qué mundo vive el clérigo? Respecto a la pedofilia, en diciembre pasado se modificó el artículo 135 del Código Penal que lleva a 20 años la pena por ese delito.

En cuanto a la pornografía, el código también fue retocado en sus artículos 140, 175 y 188 castigando hasta con 10 años de cárcel a los autores de por­nografía con niños y adolescentes.

El aborto terapéutico está autorizado por el código solo en caso de peligro inminente de muerte de la madre, acto al que también se opone la Iglesia Católica, no importa si madre o niño mueren. El médico que lo intente será, dijo Francisco, un sicario. La eutanasia, finalmente, es una figura delictiva descrita en el artículo 106 del código penal.

Como se ve, ya está todo contemplado, monseñor. La Iglesia ha perdido última­mente autoridad moral para pontificar sobre cosas como la pedofilia, vicio que la infecta de punta a punta.

Hagan primero un poco de duelo, señores, higienicen sus cuadros y luego levanten el dedo admonitor si les parece.

Ya veremos de creerles o no.

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