Piadoso periplo con destino equivocado

De nada sirve que los peregrinos acudan al Banco Central en Brasilia. La acción está ahora en los tribunales de justicia brasileños".

A estas horas, el presidente del Banco Central del Paraguay y el Ministro de Hacienda estarán empren­diendo su peregrinación a La Meca, tal como los musulmanes hacen una vez al año para renovar sus promesas y abluciones. Ambos peregrinantes están preocupados por la dirección que están tomando las cosas en el circuito de repatriación de los reales que entran al Paraguay a raudales y no principalmente por el comercio de triangula­ción sino por el potente contrabando de tabaco que a los brasileños los tiene a salto de mata.

Pero hay un problema de direccionamiento en este piadoso periplo, porque el eje de acción no está hoy en el Banco Central ni en el Ministerio de Fazenda, sino en la justicia brasi­leña. Cuando en 2014 la Policía Federal clavó sus colmillos en la yugular del gigantesco negocio del lavado de activos, el asunto desembocó en lo que desde entonces se conoce como “la mayor in­vestigación por corrupción en la historia del Brasil”.

Una de sus ramificaciones llega al Paraguay de la mano de Darío Messer, a quien los fiscales brasi­leños imputan el lavado de por lo menos US$ 100 millones desde el Para­guay, estimación harto moderada. Y es bien sabida la “parcería” (sociedad) que Messer tenía en el país. Así que, como dijera don Quijote a Sancho, “peor es meneallo”, cuando su escudero alivió en sus lienzos la presión intestinal. Los piadosos peregrinos van directo a escarbar un estercolero.

El lavado internacional de activos tiene siempre una instancia previa a cargo de la autoridad de aplicación de los proto­colos de prevención y punición. Si esa vigilancia activa no se cumple, entonces actúa la justicia.

De nada sirve que los peregrinos acudan al Banco Central en Brasilia. La acción ya está en otro lado, en los tribunales de justicia que solo hablan a través de sus sentencias.

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