Dudosa contradicción de la UIP

En marzo del 2017, cuando la Administración Nacional de Electricidad (Ande) había tomado la decisión de ajustar de 10% hasta 19% el costo de la tarifa, la Unión Industrial Paraguaya (UIP) había protestado duramente la decisión del Ejecutivo (por entonces gobernaba Horacio Cartes) afirmando que esta decisión desalentaba la inversión y perjudicaría al sector.

Sin embargo, en un sorpresiva contradicción a su histórica postura de defensa de los recursos nacionales, este fin de semana el gremio emitió un comunicado en el que solamente “lamenta” la comunicación tardía del Gobierno al informar sobre el alcance del acuerdo bilateral sobre compra de potencia de energía de Itaipú, pero afirman que con este documento “se sinceró” el consumo paraguayo y, por ende, los precios.

Acto seguido, el mismo sector consideró que no debería darse un aumento en la tarifa y que el Ejecutivo deberá encontrar las “opciones financieras” para solventar la diferencia en el costo de la energía de la binacional. Esa diferencia adicional, vale recordar, asciende a unos US$ 270 millones.
El comunicado señala que el gremio realizó un análisis técnico con los ingenieros Ángel Recalde, Héctor Richer y Jorge Ayala Kunzle, especialistas del sector energético.

“Para la UIP es innegable el impacto económico que tendrá el acuerdo sobre la Ande, como también lo es el hecho de que la regularización de las condiciones de contratación de energía proveniente de la potencia excedente era inevitable, en un momento en que ambos países se preparan para renegociar el anexo C del tratado de Itaipú”, señalaron.

Sin embargo, UIP en un claro “guiño” al Gobierno agregó que mediante una adecuada gestión del suministro de las centrales Yacyretá, Itaipú y Acaray “se podrá evitar o minimizar las consecuencias económicas”.

Tras la difusión del comunicado las críticas en redes sociales no pararon este fin de semana y varios se preguntaban qué habría detrás de esta tibia reacción de uno de los gremios empresariales más fuertes del país.

En Paraguay, según estudios de especialistas en energía de la Universidad Nacional de Asunción, el 44,6% de las industrias en Paraguay usan biomasa como fuente de energía, 39,6% se mueve con petróleo y apenas un 15,8% opera con energía eléctrica. Este acuerdo limita al país la posibilidad de revertir estos números.

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