El seguro de responsabilidad civil del automotor

Conducir un automóvil implica una gran responsabilidad y el seguro de responsabilidad civil constituye un complemento y una garantía para el propietario en beneficio de su patrimonio

GUILLERMO FRONCIANI
ABOGADO

EL automóvil, desde su creación, ha pasado a la historia quizás como uno de los medios de transportes más utilizados en el mundo. Evolucionó de manera sig­nificativa al punto que hoy día se habla inclusive del “vehículo autónomo” que cambiara la manera de viajar en él, pero a su vez grandes desafíos en materia regulatoria. Pero aun colmado de tec­nologías, supone riesgos derivados de su naturaleza misma y por la conducta humana. Es que estar conduciendo un automóvil o ser propietario o poseedor, nos hace responsables del mismo y de los daños que pudiéramos causar a ter­ceros.

Así nuestro Código Civil en su artí­culo 1833 se refiere a la responsabi­lidad por hecho propio al expresar: “…El que comete un acto ilícito que­da obligado a resarcir el daño. Si no mediare culpa, se debe igualmente indemnización en los casos pre­vistos por la ley, directa o indirec­tamente…” y asimismo el articulo 1847 hace referencia al criterio de responsabilidad a que: “…El dueño o guardián de una cosa inanima­da responde del daño causado por ella, si no prueba que de su parte no hubo culpa, pero cuando el daño se produce por vicio o riesgo inheren­te a la cosa solo se eximirá total o parcialmente de responsabilidad acreditando la culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder….”.

Aparece así la garantía del seguro de responsabilidad civil del automotor, que tiene como objetivo liberar al asegurado de las reclamaciones del tercero afec­tado por causa de su responsabilidad. Conforme a ello, el artículo 1644 del Código Civil expresa: “…Por el seguro de responsabilidad civil, el asegurador se obliga a indemnizar, por el asegurado, cuando este llegue a deber a un tercero en razón de la responsabilidad prevista en el contrato, a consecuencia de un he­cho acaecido en el plazo convenido…”. Ocurrido el evento y demostrada la cul­pa o negligencia del asegurado se activa el seguro de responsabilidad civil.

El tercero afectado se presenta, docu­menta la acción y el asegurador deter­mina si el reclamo se encuadra dentro de los límites de cobertura establecidos en la póliza. Este procedimiento culmi­na con el pronunciamiento del asegura­dor de conformidad al plazo establecido en el artículo 1597 del Código Civil que, siendo favorable, el tercero adquiere un “crédito” a su favor que tiene privilegio sobre la suma asegurada y sus acceso­rios, con preferencia sobre el asegurado y cualquier acreedor de este, aun en caso de quiebra o concurso de conformidad al artículo 1651. Esto último constituye un derecho del tercero cuyo privilegio es oponible hasta al propio asegurado.

Así, transcurrido el evento que dio ori­gen al reclamo, el asegurado no puede reconocer su responsabilidad ni celebrar transacción sin anuencia del asegurador (2° párrafo del artículo 1650 del Código Civil). Ambas cargas dejan bien sentadas las bases para que, siendo el asegurador el que asumirá el pago de los fondos en favor del tercero hasta el límite de la suma asegurada, pueda examinar las ac­tuaciones administrativas y la investiga­ción del siniestro en sí. Constituye esta una obligación, que hace pasible la decli­nación del reclamo por parte del asegu­rador en caso de su incumplimiento.

Pero como todo contrato, también presenta exclusiones en la cobertura y citamos por ejemplo: a) Las perso­nas transportadas en el vehículo del asegurado; b) Los daños causados por el Asegurado a sus ascendientes, des­cendientes, cónyuge y hermanos, así como cualquier pariente o persona que con él resida o que dependa económi­camente de él; c) Los daños causados a socios, directivos o empleados de la empresa del asegurado; d) Los da­ños a bienes de terceros en poder del asegurado para su guarda, custodia, transporte o manipulación; e) El lucro cesante que sea consecuencia de los accidentes cubiertos; f) Las multas; g) Los daños causados por la carga trans­portada.

Finalmente es importante señalar que conducir un automóvil implica una gran responsabilidad y el seguro de responsa­bilidad civil constituye un complemento y una garantía para el propietario en be­neficio de su patrimonio y muchas ve­ces en salvaguarda del tercero afectado.

También podría gustarte