Hogares sin vivienda

VÍCTOR RAÚL BENÍTEZ GONZÁLEZ
@victoraulb
PRESIDENTE DEL CLUB DE IDEAS

Tengo una idea. El frío de estos días, ayuda a visibilizar de manera dramática, el déficit habitacional del Paraguay. El calor insoportable que se tendrá en el verano, nos mostrará el otro extremo de la misma cosa. Ciudadanos, hoy sin cobertura en los días de frío, cuan­do llegue el verano, sufrirán las altas temperaturas, debajo de techos sin aislación térmica. Según mi planilla Excel, infiriendo sobre datos de la an­tigua Senavitat, – de la DGEEC / censo 2002 actualizados al 2012 -, más de un millón de unidades habitacionales son necesarias para paliar las caren­cias de mejoramientos, ampliaciones y casas sociales cero km. De acuerdo a mis cálculos, esto representa a una inversión de 6 mil millones de dólares aproximadamente. Los hogares sin vivienda, son la representación de la segregación social, en el espacio. To­mando sólo el déficit habitacional de Asunción y su área metropolitana, se puede observar un modelo caótico de desarrollo urbano, que, según el Arq. Chalo Garay (mi profe de urbanismo), ¨no es campo ni es ciudad¨, que se ha consolidado con un sector privado in­mobiliario originalmente especulador sin perspectiva urbana. Es decir, el problema fue, y todavía puede ser, ¨la loteadora¨, que pasa un tractor y dibu­ja una calle de juguete, en un campo que lo compra barato, y lo ¨urbaniza¨, sintiéndose autorizada a vender terre­nos, con un enorme beneficio, de 12 x 30 – sin servicios básicos. Todo, con la complicidad de décadas de gobiernos nacionales, departamentales y munici­pales que no controlan, ni exigen, nada, sin plan de ordenamiento urbano terri­torial, ni plan regulador alguno. Siendo así, la mancha urbana se agranda con una bajísima densidad, económica y medio-ambientamente insostenible, en la región metropolitana, en un des­orden que ya tiene un radio de 50 ki­lómetros a la redonda de Asunción. El caos es gratis, el orden es oneroso. Ley de la entropía, de la física cuántica.

Sólo en Asunción, en este invier­no de bajas temperaturas, coinci­dente con las inundaciones, más de 130 mil habitantes que habi­tan los bañados del río Paraguay, están desabrigados. La avenida Costanera, que se inicia en el Palacio de López y termina casi en el Jardín Botánico, es el show room del fracaso habitacional de la sociedad paraguaya. Se ha­bilita siempre coincidente, o un poco antes, con la Expo produc­tiva de la UIP/ARP y asociados. Mientras los políticos en función de gobierno y los empresarios de todo el país se encuentran en Ma­riano Roque Alonso, para cele­brar los negocios, la Expo Social se habilita en las plazas, parques y veredas del microcentro cerca­no al río Paraguay, en la capital del país. Sirve para exponer los contrastes. Los paraguayos em­pobrecidos por la matriz produc­tiva, que han sido expulsados del campo a la ciudad, se exhiben en los espacios públicos de Asun­ción; y sus viviendas inundadas, se muestran en la costanera, al costado de una ruta construida para facilitar la movilidad urba­na, que sirve también para obser­var la inequidad social.

Se me viene una pregunta: ¿qué tienen en común el edificio ¨Madero Offi­ce¨ con sus 140 metros de altura, en Buenos Aires, de localización y arqui­tectura sofisticadas, y la perspectiva espacial de la casa del campesino para­guayo? Nadie se podría imaginar que ambos modelos son de inspiración ¨culata jovái¨. Un modelo de vivienda de estilo sustentable, con habitacio­nes enfrentadas simétricamente, con un espacio central vacío, adaptado al medio ambiente. Mis abuelos y mis padres, ¨mboriajhú rybatá¨, nacieron y crecieron sin carencias habitaciona­les, en este tipo de vivienda. Si uno se pregunta ¿qué no tienen en común, en materia habitacional, Buenos Aires y Asunción? La respuesta es que el Esta­do argentino, con mayor recaudación, menor evasión y mayor presupuesto, construye más casas para ciudadanos paraguayos y sus descendientes, en Buenos Aires, que el propio Estado paraguayo. Las ex – villas, Barrio 31, Carrillo, Lamadrid, Camino del Sirga, Barrios 1-11-14, y la espectacular Villa Rodrigo Bueno, al lado de Puerto Ma­dero, con privilegiada vista al Río de la Plata, entre otros espacios, están en obras sociales – construcción y/o consolidación con servicios básicos, mejoramientos y ampliaciones, para albergar decentemente a una pobla­ción compuesta mayoritariamente por paraguayos, y en menor medida, por inmigrantes bolivianos y peruanos. Aún con la crisis argentina, y un 30 % de pobreza, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la Provincia del mismo nombre y la Nación argentina, están haciendo inversiones habitacionales importantes, luego de haber recibido, así como Asunción, a los empobreci­dos del aparato productivo paraguayo, y de otras nacionalidades (ahora se su­man los venezolanos).

En la semana pasada, visité algunas de estas soluciones habitacionales, en la capital argentina, que, con una pobla­ción estimada de 3,5 millones de ha­bitantes, tiene un 8 % de déficit habi­tacional, es decir, 280 mil ciudadanos sin acceso a una vivienda. Esto repre­senta aproximadamente una necesi­dad de 70 mil casas sociales. Asunción del Paraguay, que tiene una población de 520 mil habitantes, tiene un déficit habitacional, sólo en los bañados, del equivalente al 25 % de su población, los 130 mil citados más arriba, lo que supone una necesidad de 26 mil casas sociales. Una proporción brutal. Es por eso que, con las inundaciones que han alcanzado las casas precarias, se tienen invadidas, como ya se dijo más arriba, como albergues temporarios: las plazas en el centro de Asunción, parques, clubes deportivos, cuarteles e incluso iglesias, en los distintos ba­rrios cercanos al río. El nuevo gobierno nacional, por medio del Sr. Presidente, con su flamante MUVH (Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat), la Municipalidad de Asunción y los organismos multilaterales, con la me­diación del Arzobispado de Asunción, han firmado dos Acuerdos entre fines del 2018 e inicios del 2019, para avanzar en un mecanismo de gestión y modelos innovadores de construcción de vivien­das sociales, sobre todo, en los bañados de Asunción. Se comenzará con 6.000 unidades. Mientras en los bañados hay habitantes sin casas, el centro de Asun­ción, como una caja de ahorros de espe­culadores inmobiliarios, está lleno de casas sin habitantes. Si el tema es la fal­ta de recursos, debemos recordar que los gobiernos, por lo general, recaudan poco (evasión de la ciudadanía), recau­dan mal (impuestos regresivos) y gas­tan peor (corrupción). Es por eso que yo había sugerido en artículos anteriores la necesidad de innovar para acelerar los proyectos. Ver https://www.5dias. com.py/2019/02/blindando-recursos-de-la-voracidad-politica/.

El sector privado debe acompañar también el desarrollo inmobiliario, no sólo construyendo departamentos y casas para habitación (o ahorro en ladrillos) de gente rica u obtención de renta por medio de alquiler, para la clase alta, o incluso para una gestión grisácea de grandes fortunas – sino que debe incursionar en la construc­ción de casas y departamentos para la clase baja y media baja, también caren­te de viviendas. El MUVH no sólo va a construir, también puede subsidiar la compra de lo que construyen los priva­dos con sus propios recursos. Con un déficit nacional de más o menos 200 mil casas cero Km, 400 mil casas que necesitan mejoramientos (sin baño y sin cocina), más otras 400 mil amplia­ciones (hacinamiento) en situación deficitaria, a la velocidad que vamos, pasarán siglos. Quién no tiene casa, tiene frío o sufre el calor, tiene prisa. Así, no da gusto.

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