IPC: una idea 100% viable

La perspectiva de crear el Instituto Paraguayo de la Carne ha puesto en pie de guerra a ciertos sectores de la cadena de la carne bovina".

La perspectiva de crear el Instituto Paraguayo de la Carne ha puesto en pie de guerra a ciertos sectores de la cadena de la carne bovina. El argumento central es el riesgo, afirman sus detractores, de que dicho instituto termine siendo una instancia burocrática más, costosa para el sector y refugio de políticos en busca de cargos rentados. El temor no es infundado, dada la compulsión que tenemos los paraguayos por convertir instituciones que podrían ser de utili­dad pública en fábricas de funcionarios inútiles.

Pero revisando el proyecto vemos que, tal como está concebido, no difiere gran cosa de una entidad similar muy cercana, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina que funciona desde hace 16 años con resultados al parecer muy positivos. El IPCVA se autofinancia con una “contribución obligatoria equivalente a la suma en pesos de hasta veinte céntimos por ciento (0,20%) del valor índice de res vacuna en plaza de faena” (Ley 25.507). Su presidencia es rotatoria y ejercida por turnos por representantes de los productores y de las industrias frigoríficas. Hay un solo integrante del Gobierno en el Consejo de Representantes. Es decir, una estructura bastante similar a la prevista en el proyecto del IPC, cuya única fuente de financia­ción sería una tasa de US$ 2 dólares por cabeza de ganado comercializado por productores y faena­do por los frigoríficos.

La cautela es entendible pero si el gobierno del ente es potestad exclusiva de productores e industriales y su sostenibilidad está en sus propias manos, ¿qué podría salir mal? Sus objetivos no son para nada menores: mejorar la competitividad de la cadena cárnica, desarrollar el mercado interno y el crecimiento de las exportaciones.

Si otros pueden hacerlo, ¿por qué no nosotros?

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