Los 7 escalones que el inversor necesita para posicionar su emprendimiento

Paraguay sin lugar a dudas ofrece ventajas competitivas que lo ha­cen un país sumamente atractivo al momento de tomar una deci­sión sobre inversiones.

Estas ventajas competitivas están dadas en principio y sobretodo en la bajísima presión tributaria en comparación con el resto del mundo, por normativas es­pecíficas sobre incentivos fiscales a la importación y exportación o al tributo único sobre el valor agregado en el terri­torio, consecuencia de la aplicación del régimen de maquilas por citar algunos. Básicamente la tasa general , salvo algu­nas excepciones, es del 10 % para el IVA y el Impuesto a la Renta de las Actividades Empresariales y Personales.

Por ejemplo, los rubros como cons­trucción y gastronomía han logrado un crecimiento exponencial en los últimos tiempos y han repercutido de manera directa en la generación de fuentes de trabajo y desarrollo a nivel país: oferta de bienes raíces y productos de calidad para los palada­res más exigentes, esto ha generado un aumento directo del PIB ubicando al país entre los de mayor auge eco­nómico de las últimas décadas a nivel latinoamericano.

Al considerar estas ventajas, el extranje­ro que viene al país con la intención de poder realizar operativas comerciales en Paraguay debe seguir necesariamente los pasos que se comparten más abajo y que deben ser tenidos en cuenta desde la pers­pectiva de una persona física o individual como de una sociedad.

El primer paso es la obtención, cumplidos ciertos requisitos documentales, del Carnet de Admisión Definitiva y posteriormente la Cédula de Identidad Paraguaya. Se aclara que nuestra normativa no establece como condición previa para la admisión defini­tiva haber adquirido la temporaria como tampoco un tiempo mínimo de residencia en el país, sino que este documento puede solicitarse en forma directa.

El requisito arriba mencionado (cédula paraguaya) es indispensable para ocupar el cargo de Director o formar parte del Di­rectorio de la Empresa (Sociedad por Accio­nes) o ser socio-gerente (Sociedad de Res­ponsabilidad Limitada) o la representación legal y el uso de firma de ambas empresas. Igualmente, la realización de cualquier tipo de actividad comercial o bancaria exige que el extranjero cuente previamente con este documento.

El segundo paso es definir el servicio o la actividad a desarrollar y si esta será pres­tada por una persona física, una empresa unipersonal o una sociedad.

El tercer paso, si se decide por el tipo socie­tario que fuere, se deben protocolizar los Estatutos ante Escribano Público e inscri­birlos en los Registros Públicos y la Aboga­cía del Tesoro.

El cuarto paso es la inscripción ante la Sub-Secretaría de Estado de Tributación para la obtención del Registro Único de Contribuyentes y de esta forma puedan estar habilitados para la expedición de las facturas y/o retenciones para operar en el mercado paraguayo.

El quinto paso es la apertura de cuentas bancarias. Una vez constituida la sociedad es necesaria dicha cuenta para las transac­ciones como pagos e ingresos tanto nacio­nales como internacionales, debiéndose cumplir con la normativa sobre la justifi­cación del origen de los fondos y demás normas relacionadas con la prevención de lavado de dinero.

El sexto paso es el registro de la marca del producto o servicio a ofrecer cuyo trámite se puede realizar en forma paralela si es a título personal o de empresa unipersonal, o al finalizar la constitución de la sociedad, en el caso de haberse optado por este tipo de persona jurídica.

El séptimo paso es la aplicación de las disposiciones laborales y en este sentido las contrataciones en relación de depen­dencia exigen la formalización a través de contratos y la inscripción en la seguridad social y en el Ministerio de Trabajo. Mate­rial elaborado por Gloria Sosa, Javier Acu­ña y Luz López.

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