Si queremos parecernos a Suiza…

“Cuando la gente piensa en países pequeños, sin litoral y económicamente exitosos con mucha energía hidroeléctrica, suele pensar en Suiza. Sin embargo, si sus extraordinarios resultados económicos se mantienen, pronto la gente podrá pensar en Paraguay”. Esta frase extraordinariamente alentadora es el cierre de uno de los “diálogos a fondo” auspiciados por el Fondo Monetario Internacional. En el mismo se sostiene que el país “ha tenido un buen desempeño en los últimos 15 años tras recuperarse de una crisis, logrando desacoplarse de sus vecinos más importantes y avanzar en la reducción de la pobreza”. Para complementar sus “logros macroeconómicos”, el Paraguay debería de ahora en más centrar sus esfuerzos en mejorar la infraestructura de transporte, elevar el Estado de derecho y la gobernanza y apuntar mejor en cuanto a la calidad de la educación. Luego toca un tema sensible, a menudo abordado en este espacio editorial, al decir que se deben “establecer nuevas prioridades en el gasto público puesto que su composición es desequilibrada con una proporción importante destinada a los salarios”. Pese a ser tan grande como una catedral, esta verdad no ha logrado conmover a ningún turno de gobernantes en el Palacio de López. Y no sólo no los ha conmovido sino que cada ronda de políticos en el poder se ha encargado de hinchar las planillas de personal aumentando el peso salarial sobre el PGN en forma desorbitada.
La perspectiva de que en el futuro cercano se pueda comparar al Paraguay con Suiza no pasa de ser una humorada, una “buena onda”. Primero deberemos aprender a gobernarnos mejor, cumplir prioridades, dejar de tomar el tesoro público por asalto y, “pequeño” detalle, dar de una buena vez una verdadera batalla contra la corrupción. Nada más.

También podría gustarte