¿Subsidio o suicidio?

Los legisladores nos tienen acostumbrados a toda clase de disparates. Pero el titulado Ñande Energía ya supera todos los límites tolerables".

Mario Abdo Benítez está a tiempo para detener el delirio que encierra la ley de recortes tarifarios de los servicios de la ANDE sancionada por el Con­greso. Sus disposiciones no solo son insostenibles sino directamente invia­bles.

Cualquier compañía que deba cobrar entre un 15 y un 90% menos por el servicio que presta tiene un solo destino: la quiebra inexorable. La trampa mortal que encierra este verdadero instrumento de suici­dio es que el “agujero” generado entre el costo del servicio y la tarifa así reducida sería cubierto con los fondos de com­pensación provenientes de dos binacionales, Itai­pú y Yacyretá. Si esos son todos los recursos de que dispondrá para enjugar el déficit producto de la absurda ley aprobada por el Congreso, la ANDE está ya en apuros. Veamos.

En enero pasado, Itaipú Binacional transfirió al Paraguay US$ 23,2 millones en concepto de royalties y por cesión de energía al Brasil, US$ 29 millones, depositados en el BCP a favor del Ministerio de Hacienda. Esa plata, al igual que su equivalente de Yacyretá, ya está gastada. Una parte se destina a gastos del Presupuesto General de la Nación –barril sin fondo- y otra se transfiere a las gobernaciones y municipalidades, además de lo que se llevan el Fondo Nacional de Inver­sión Pública y Desarrollo (Fonacide) y el Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investiga­ción (FEEI). ¿Calcularon los honorables a quien le van a sacar para darle a la ANDE? ¿Tuvieron en cuenta que para hacerlo deberían derogar o mo­dificar por lo menos tres leyes, la 3.984 de 2010, la 4.758 de 2012 y la propia ley que regula el PGN?

Los legisladores nos tienen acostumbrados a toda clase de dispa­rates. Pero el titulado “Ñande Energía” ya supera todos los límites tolerables por su diletan­tismo e insostenibilidad. Ojalá MAB ponga las cosas en su lugar.

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