Tabaquismo y accidentes, lastres de salud pública

Mientras Chile, Argentina y Brasil cargan los cigarrillos con impuestos que van del 65 al 81%, en el Paraguay no hemos podido superar el 27%".

Los paraguayos padece­mos una adicción recu­rrente a la imprevisión y una sumisión enfermiza a los intereses de los po­derosos. Ambas variables quedaron al desnudo en la Cámara de Diputados cuando, en el tratamien­to de la ley de reforma impositiva, el negocio del tabaco se impuso brutalmente a las pocas voces que se animaron a enfrentarlo. La iniciativa de elevar a un 30% el impuesto a los cigarrillos fue aplastada por una dócil tropa de apretadores de botones acaudillada por comandantes políticos. Mientras Chile, Argen­tina y Brasil cargan los cigarrillos con impuestos que van del 65 al 81%, en el Paraguay no hemos podido superar el 27% por imperio de un Con­greso dominado por un auténtico zar del tabaco.

La relación entre el hábito de fumar y las enfer­medades derivadas del mismo es directamente proporcional. Este 2019, la atención de víctimas del tabaquismo se va a llevar el 28,4% del presupuesto de Salud Pública. En un país con uno de los gastos por habitante más bajos del continente en atención de la salud, eso significa dejar de cubrir unas 548.000 personas para atender a enfermos de EPOC y cáncer. Estas cifras no impresionan a los honora­bles a quienes sí mueven –y rápido- las órdenes tajantes de los jeques del negocio tabaquero.

En el Paraguay tampoco tenemos seguro obli­gatorio para accidentes de tránsito (SOAT), una peste que mata unas 1.200 personas al año (la mitad menores de edad) dejando un promedio de 62.000 heridos con una media de 300 personas con secuelas permanen­tes. Como no hay SOAT, salud pública derrama otros US$ 100 millones de su presupuesto en la cobertura de este holo­causto. Entre tabaquismo y accidentes, el MSP gasta 40 de cada 100 guaraníes de su presupuesto.

Triste pero real.

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