El abrazo de la muerte

Marito y HC hacen el teatro de la reconciliación, pero no nos engañemos, las heridas volverán a abrirse e infectarse.

Por Juan Torres | Periodista | Política

 

La política es sucia pero fascinante y, sobre todo, cambiante. Una solo movida de piezas o un hecho fortuito puede inclinar el tablero a favor de alguien. Es el caso de Cartes, a quien el escándalo Itaipú- ANDE le cayó como maná del cielo.

 

Teniendo en claro que Honor Colorado no decidió salvar al presidente por “los intereses del partido” y mucho menos por él, es obvio que la razón principal es el miedo a perder unas probables elecciones en el actual escenario social y económico, así como la espada de Damocles de Brasil y EE.UU. haciendo sombra sobre el expresidente. Tanto Abdo Benítez como Cartes están atrapados, aunque por fuerzas distintas.

Y, por ahora, se necesitan. 

 

Esa fotografía del Viernes en la mansión de Avenida España, con toda la bancada colorada unida, es la imagen de una nueva capitulación de la República. Gran parte de la población jamás confió del todo en Marito pero si había un aspecto de su gobierno en el que algunos tenían esperanzas era en el de la lucha por la institucionalidad. Ese sueño se acabó definitivamente.

 

Lo que viene es aterrador. Hablamos de un Ministerio Público que será completamente sometido a los intereses de las cúpulas corruptas de la ANR y que, probablemente, actuará como garrote disciplinador para mantener a la sociedad “tranquila”. La versión contemporánea de “Paz y Progreso”

 

Es en este contexto y con el mundo caminando hacia una recesión que hablan de reactivar la economía. Muy pocos inversores extranjeros importantes pondrían un dólar en un país con semejante inestabilidad y con bajísimas garantías judiciales. Sería como negociar con Alí Babá para instalarse y luego confiar en que no te saqueen o te hagan la vida imposible. La única forma de hacerlo será adaptarse a las “normas” y jugar el partido con esas reglas.

 

La oposición, por otra parte, tiene la brillante oportunidad de ocupar ese lugar de resistencia ante el copamiento de las instituciones, el fracaso económico y la indignación ciudadana por una corrupción rampante. Quienes venían ocupándolo eran los cartistas, pero tras el reciente anuncio del nuevo “abrazo republicano”, quedarán pegados al destino de este gobierno.

 

Nos quedan años difíciles por delante y no hace falta ser vidente ni analista graduado en Harvard para darse cuenta. Las tensiones sociales irán en aumento por la debilidad de la economía y la fractura social creciente entre colorados versus el resto. Eso puede provocar que las posiciones políticas se radicalicen. Estamos sentados sobre un polvorín y cualquier incidente puede ser la mecha que active la explosión: la muerte de alguien debido a una represión exagerada, el apresamiento inconstitucional como práctica frecuente o algún otro fuerte escándalo político.

 

Fuerzas y líderes que se detestan, se jugaron a mantener el status quo corrupto en un pacto que nos puede terminar ahogando. Es el abrazo de la muerte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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