Año 2019 complejo y los desafíos para el PGN 2020

Mentu Aliados
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Después de la inestabilidad política vivida en el país en las últimas semanas, y entrando en el último tramo del tercer trimestre, la actividad económica sigue en constante disminución, lo que llevaría a que este año nos encontremos en una situación complicada para crecer. Por otra parte, se aproxima el debate del presupuesto 2020, que tiene una relevancia significativa debido a que del mismo depende la eficiencia del gasto para el próximo año.

 Escenario difícil para crecer

Paraguay tiene un aliado denominado clima, que cuando presenta fenómenos con excesos contrarios a los que los ciclos necesitan se vuelve un enemigo y repercute negativamente en la economía, más aún si se combina con otros factores. La sequía fue responsable de la menor producción, y, por ende, de la menor exportación de la soja: de enero a julio del 2019 se exportó en cantidad 12,7% menos que en el mismo periodo del año anterior. El clima desfavorable se unió a los bajos precios internacionales, que cayeron debido a la incertidumbre global generada por el enfrentamiento entre EE.UU. y China.

La sequía afectó a los cultivos debido a que se dio en los meses en que el suelo necesitaba de mayor humedad para que los mismos puedan crecer. Sin embargo, cuando las lluvias ya no eran tan necesarias para el crecimiento de las oleaginosas, se dieron en gran magnitud y emergió otro enemigo del país: las inundaciones.

Estas también afectaron el normal faenamiento bovino, lo que redujo 12,3% la cantidad exportada de carne a julio de 2019 con respecto al mismo periodo del año anterior. Se combinó con menores precios de nuestra carne debido a la competitividad de los vecinos: Argentina, debido a la mayor depreciación del peso, que redujo sus precios, y, Brasil, debido a la buena producción anual.

Por si fuera poco, la actividad comercial se vio afectada por la menor entrada de turistas ocasionada por el lento proceso de ajuste de Brasil y por la crisis en Argentina.

A esta unión de factores negativos, se sumó otro que fue la inestabilidad política por el caso “Acta bilateral con Brasil”, sobre la compra de energía de Itaipú, que repercutió en el clima de negocios y en la confianza del país lo que incidió en las inversiones, tanto públicas como privadas y en el empleo.

El país recibió todos estos choques, que alternadamente y algunos en simultáneo, ocasionaron una menor actividad económica en prácticamente todos los sectores, y el escenario económico al término del octavo mes del año estaría indicando que el crecimiento sería menor al 1%.

En medio de este clima de inestabilidad política y desaceleración económica, comienza el debate sobre el Presupuesto 2020, que adquiere una importancia vital debido a que en el mismo se deben programar los gastos, y luego deben ser ejecutados con mayor eficiencia para promover un crecimiento positivo y robusto.

Presupuesto General de la Nación (PGN) 2020

La propuesta del PGN 2020 presenta un déficit fiscal de USD 1.700 millones, cifra dentro del rango definido por la Ley de Responsabilidad Fiscal, que establece que el déficit de la Administración Central no será mayor al 1,5% del PIB.

En años anteriores se logró mantener el déficit por debajo del 1,5%, lo que ayudó a mantener las finanzas públicas con cierta estabilidad. Sin embargo, eso no implicó que haya mejorado significativamente la eficiencia del gasto público.

Al respecto, el gasto estimado para 2020 sería de unos USD. 14,3 miles de millones, lo que supone un aumento de 7,5% respecto al monto presupuestado para el 2019. Este monto no incluye la solicitud de aumento salarial de los docentes de entre el 12% y el 16%, que implicaría una variación positiva de USD 130 millones más en el total. Además, facciones del funcionariado público están pujando para lograr un reajuste salarial. De concretarse, ello podría aumentar el gasto en remuneraciones y restar el espacio fiscal para las inversiones.

El PGN 2020 tiene previsto la emisión de bonos por USD 600 millones, serían colocados en el mercado internacional USD 500 millones, y en el mercado nacional USD 100 millones. Si bien, no se ha determinado aún el destino de estos recursos, lo más probable es una alta proporción se utilice para el pago de la deuda pública, ya que las últimas emisiones estuvieron marcadas por esa tendencia, debido a que el Gobierno no posee un flujo constante para honrar el servicio de la deuda.

Una parte fundamental del PGN 2020 es el perfeccionamiento de la metodología del Presupuesto por Resultados, lo que obligaría a las entidades del Gobierno a afinar la fundamentación de los distintos programas, hecho que permitiría mejorar la asignación y la utilización de los recursos.

También seguiría vigente el Decreto 2180/2019 que establece normas y medidas de racionalización de gastos, entre las que se prohíben nuevos llamados a concurso para nombramientos de funcionarios en cargos permanentes y para contrataciones de personal, con algunas excepciones.

Con ello, el PGN 2020 contemplaría reformas y medidas interesantes para mejorar la asignación. Sin embargo, el peso político es mayor al peso técnico, lo que resta confianza en que se tomarán las medidas necesarias para tener un presupuesto adecuado para que con su ejecución oportuna y eficiente podamos enfrentar los desafíos del próximo año.

Expectativa e incertidumbre

Este fue el primer semestre más difícil de los últimos 10 años, donde el país sufrió la tormenta perfecta, salimos con dificultad de la mayor crisis del gobierno en su primer periodo y ahora tenemos la oportunidad de planificar el presupuesto del año que viene, en ese sentido las autoridades deberían velar por la estabilidad económica del país, anteponiendo los intereses nacionales a los intereses sectarios para que en el 2020 volvamos a la trayectoria de crecimiento que le caracterizó a nuestra economía en los últimos años.

 

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