De nuevo cristina… ¿y ahora?

Nos conviene una Argentina estable, predecible y con crecimiento, aunque eso no garantice una relación comercial sin sobresaltos. Es histórico".

No nos confundamos. Que las elecciones primarias argentinas las haya ganado un tal Alberto Fernández no es más que una pan­talla. Tras él, agazapada fingiendo un “buenismo” que no convence, está Cristina Fernández, la que dejó la bomba económica y social que Mauricio Macri fue incapaz de desactivar.

El resultado, un revolcón electoral sin precedentes que pulverizó todas las encuestas y tiene ma­reados a los inquilinos de la Casa Rosada.

Si las elecciones generales de octubre validan estos resultados, tendremos a Cristina y equipo gober­nando desde diciembre.

¿Qué puede cambiar para nosotros?

A riesgo de ser impruden­tes, prácticamente nada. Cuando Macri asumió en diciembre de 2015, dijimos en 5días que eso no traería cambios en la política eco­nómica argentina hacia el Paraguay. De hecho, hubo cambios que nos hicieron mucho daño. Una de las ac­ciones de Macri fue liberar el dólar, que muy pronto casi duplicó su cotización. Resultado: una inundación de productos argentinos de contrabando. Mientras el dólar estuvo “pisado”, miles de argentinos cruza­ban al Paraguay a comprar.

Pero eso se acabó cuando Macri le soltó el freno a la divisa verde, sin importar­le en absoluto su efecto so­bre las economías vecinas.

¿Y Cristina? Cristina representa lo más rancio del populismo: interven­cionismo estatal, cepo cambiario, control de precios, retenciones a productos de la cadena de la soja y de la carne.

El discurso de “apertura al mundo” de Macri no la conmueve en absoluto.

La inestabilidad de la economía argentina no nos favorece.

Nos conviene una Ar­gentina estable, prede­cible y con crecimiento, aunque eso no garantice una relación comer­cial sin sobresaltos.

Ya se verá qué camino toma Cristina una vez reinstalada en la Rosada.

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