El asegurado de grandes riesgos, no consumidor

Guillermo Fronciani
Abogado

 

El Seguro, – como contrato de adhesión –  no ha estado ajeno a los mecanismos de protección del consumidor final ante los inminentes casos de conflictos y controversias surgidas que,  aun enmarcado dentro de leyes especiales,  su característica contractual, colmado de cláusulas pre-dispuestas y generales de contratación, ha generado controversias con el llamado asegurado-consumidorsujeto más débil de la relación y encasillarse también en el marco  de la moderna Ley de Defensa del Consumidor y Usuario 1334 vigente en nuestro país desde el año 1999.

Si bien esto constituye mecanismos de defensa,  también ha suscitado dudas en cuanto a la aplicabilidad de la norma de defensa en una industria como la del seguro cuyo marco legal está bien definida en leyes generales como el Libro Tercero –Capitulo XXIV del Código Civil (Contrato de Seguro)  y la Ley especial 827/96 De Seguros.  Pero,  es posible encasillar como sujeto más débil a aquellos empresarios no consumidores,  titulares de los llamados grandes riesgos ?.

Entendemos que los seguros calificados como “grandes riesgos”  son típicamente seguros del tipo empresariales, por la condición del tomador, con independencia de la del asegurado, y más aún al tratarse de riesgos garantizados por empresarios afectados a bienes, servicios, actividades empresariales, comerciales, profesionales etc.

Sabemos que la justificación de la Ley 1334 se funda en la consideración del asegurado como el sujeto más débil de la relación, que entendemos es un concepto que desaparece cuando hablamos de seguros de grandes riesgos donde el contratante deja de ser el “contratante débil”. Con ese criterio creemos que los seguros de grandes riesgos se hallan excluidos del ámbito de protección de dicha  normativa, no resultando, por tanto, aplicables dichas disposiciones.

En cualquier caso que se  enfoque la cobertura de riesgos como operación a realizar o contrato a formalizar, lo que parece indudable es que los consumidores de seguros, como los de cualquier otra actividad, solo serán considerados como tales y protegidos por la Ley 1334 cuando se trate de “destinatarios finales del servicio”; sin embargo no siempre todos los asegurados son consumidores y gozan como tales de protección genética, cabe hablar inicialmente de asegurado consumidor y de un asegurado no consumidor. El primero no sólo será titular del interés asegurado, sino que además, disfrutará en exclusiva del servicio que el seguro representa en el ámbito estricto de su economía personal, siendo protegido jurídicamente tanto por la Ley de Seguros como por la Ley 1334; mientras que el asegurado no consumidor se trata de un sujeto que, siendo titular de un determinado interés, utiliza el mecanismo del Seguro al servicio de un proceso empresarial, para cuya tutela de su posición habrá que tener en cuenta, únicamente, los mecanismos legales previstos en la Ley 827/96. Se forma aquí una especie de excepción a la regla.

La obligatoriedad de las leyes protectoras del asegurado encuentra su justificación en el criterio del “menos favorecido”, entendido eso como un aspecto económico y de menos conocimiento técnico respecto al asegurador. Sin embargo aquel asegurado….de grandes riesgos…que conforma imperios empresariales mantienen con el asegurador un mismo  plano de igualdad en donde incluso el asegurado puede llegar a ser el sujeto “fuerte” de la relación,  en cuanto su poder negociador y económico, sopesando sobre cualquier pre-acuerdo contractual que el asegurador pretendiera imponer.  Estos conceptos si bien son considerados, en la práctica no existe regulación normativa local  que la contemple, en tanto,  las legislaciones que sí la contemplan no lo abordan con toda profundidad generando muchos conflictos  interpretativos.

Queda abierto así la posibilidad de que especialistas del Derecho de Seguros puedan contemplar esta situación, dilucidar a cabalidad el problema y considerar una solución de fondo.

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