El beneficiario en el seguro de vida

Guillermo Fronciani
Abogado

 

Nuestro Código Civil en su artículo 1678 establece que “… Se puede pactar que el capital o renta que debe pagarse en caso de muerte, se abone a un tercero sobreviviente, determinado o determinable al momento del evento. El tercero adquiere así un derecho propio al tiempo de producirse el evento….”   El articulo 1680 amplia el criterio señalando que: “…Designadas varias personas sin indicación de cuota parte, se entiende que el beneficio es por partes iguales. Cuando se designe a los herederos, se entiende a los que por ley suceden al asegurado, si no hubiere testamento; habiéndolo, se tendrá por designados a los herederos instituidos. Si no se fija cuota parte, el beneficiario se distribuirá conforme a las cuotas hereditarias. Cuando el asegurado no designe beneficiario…se entiende que  designo a los herederos…”

Tenemos así tres sujetos que intervienen en la contratación del seguro de vida a saber: el tomador, el asegurado y el beneficiario. Estos tres sujetos pueden ser diferentes pero también  pueden coincidir en la misma persona. Cuando coinciden en una misma persona, se produce el primer escenario de los seguros “en caso de vida”, en el cual  el tomador contrata un seguro sobre su vida y se auto designa beneficiario, en el caso de que viva cuando llegue al vencimiento del contrato. Son los llamados seguros dotales.   El segundo escenario se refiere a los seguros “en caso de muerte”, en los que el tomador y el asegurado son la misma persona, que designa a una tercera como beneficiaria. Son los seguros llamados temporales. El tercer escenario se da cuando el tomador contrata el seguro sobre la vida de otra persona que pasa a ser el asegurado, y designa como beneficiaria a una tercera persona.

Se podría dar un cuarto escenario, cuando coinciden tomador y beneficiario en una misma persona. En este caso tiene lugar una autodesignacion como beneficiario por parte del tomador. Esta figura es común en los llamados Seguros de Vida Cancelación de Deuda, en el cual el Banco o entidad financiera actúa de tomador del seguro y a su vez beneficiario del saldo adeudado por el “asegurado” (cliente) en caso de fallecimiento de este o su invalidez total y permanente. La entidad tiene aquí un interés legítimo que es “el crédito” otorgado por la misma y se halla amparado por el mismo artículo 1678 del Código Civil. Es de suma importancia pues evita que la deuda sea trasladada a los herederos del que tomo el crédito.

Es así que no se presenta mayor inconveniente cuando el tomador es el asegurado y el beneficiario que se dan en los casos de seguros de vida, el problema se produce cuando el beneficiario es una “tercera persona”. Aquí se presentan dos situaciones diferentes, según se trate de un seguro de vida o de muerte. El articulo 1663 en su primer párrafo expresa: “…El seguro se puede celebrar sobre la vida del contratante o de un tercero. Los menores de edad, mayores de diez y ocho años tienen capacidad para contratar un seguro sobre su propia vida solo si designan beneficiarios a sus descendientes, ascendientes, cónyuges o hermanos que se hallen a su cargo…”

En los seguros  en caso de muerte, cuando el tomador contrata un seguro sobre la vida de un tercero nuestra normativa requiere el consentimiento de este. Así el articulo 1663 último párrafo establece que “…Si cubre el caso de muerte, se requerirá el consentimiento por escrito del tercero o de su representante legal, si fuera incapaz….”. Esto es con la finalidad de proteger al beneficiario evitando que se pueda producir una especulación u operación inmoral sobre la vida de una persona.

Como vemos en el seguro de vida a diferencia de los seguros patrimoniales, el asegurado es la persona portadora del riesgo y, a la vez, titular de un bien intransferible: la vida. El tomador puede actuar solamente como tomador cuando realiza el seguro sobre la vida de “otra” persona, pero cuando asegura su propia vida coinciden en el la calidad de tomador, asegurado y la de portador del riesgo.

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