Gestión de Política Económica contribuye a incertidumbre en lo social

Elaborado por:


economí[email protected]

 

Hace un año y pocos días iniciaba el mandato de Mario Abdo, entre los principales desafíos a afrontar se encontraban las debilidades en materia social. Si bien a comienzos del 2019 las condiciones internas y externas afectaron considerablemente a la actividad económica en general, las políticas económicas implementadas en el primer semestre fueron insuficientes para contrarrestar los efectos de la desaceleración, que se notaron con más fuerza sobre las personas en situación de vulnerabilidad en términos de empleo y en el nivel de ingresos.

Condiciones de vida y los desafíos

Pocos meses después de la asunción del nuevo gobierno, se daban a conocer los principales datos de condiciones de vida, que pautaban los principales desafíos en términos de desarrollo social. En materia de educación, las cifras mostraban que 6 de cada 10 adolescentes no llegaban a concluir la educación media, y que las personas con 10 años y más poseían en promedio 8,7 años de estudio.

En el ámbito de la salud, la baja cobertura exponía cifras preocupantes que indicaban que de cada 100 personas sólo 27 contaba con seguro médico y que solo 45 asalariados de cada 100 aportaba a un sistema jubilatorio. En términos de programas de protección social, que asisten a las personas más vulnerables, se verificaba que, entre los años 2017 y 2018, los hogares en donde se realiza alguna actividad agropecuaria recibieron menos insumos, pasando de 45.851 personas asistidas a 38.394 personas, esto significa que 7.457 personas que realizan este tipo de actividad dejaron de recibir esta asistencia. Si bien parte de esta disminución pudo deberse a un saneamiento en el número de beneficiarios y no a un recorte del alcance, la mayoría de los afectados son residentes del área rural donde la principal actividad corresponde al sector primario que a principios del año fue el más afectado por las condiciones climáticas adversas que perjudicaron en sus niveles de producción y con ello en sus niveles de ingresos.

Pese a que  la tasa de pobreza total se redujo de 26,4% a 24,2% para el periodo de tiempo analizado, la situación de las personas más vulnerables se agravó, ya que la pobreza extrema se incrementó en 0,4 p.p., en términos absolutos ello significa que 33.233 personas ingresaron a esta situación y que en total 335.165 viven en situación de extrema vulnerabilidad, es decir, mensualmente perciben menos de G. 262.768 en la zona urbana, y, por debajo de G. 232.969 en el caso de que residan en zonas rurales.

Considerando el promedio de ingreso mensual, según deciles, se verifica que dos de los deciles más ricos representan el 52% de los ingresos y que los últimos deciles, que componen a las personas que se encuentran situación de pobreza, poseen únicamente el 4,5% del total de ingresos, lo que denota la desigualdad existente.

Caída de la actividad e incertidumbre política

Como se mencionó anteriormente, tanto en el contexto internacional como doméstico los vientos no fueron favorables para la economía, esto repercutió en las proyecciones de crecimiento del PIB pasando del 4% anual, al 3,2% y finalmente al 1,5% anual. Este ajuste se sustentó principalmente en la caída de la actividad económica en 1,46% interanual, acumulando una contracción de -2,8% en el primer semestre. A su vez, la desaceleración económica fue acompañada de un lento avance de las obras del MOPC que hasta el primer semestre ejecutó solamente el 30,6% del monto presupuestado para el año. Considerando este porcentaje y que en los últimos cinco años el promedio de ejecución total de este ministerio fue del 70%, difícilmente se llegue a concretar toda la inversión anunciada para reactivar la actividad económica.

Todo esto, sumado a la inestabilidad política de los últimos meses ya tuvo efectos en el bienestar de las personas. Los últimos datos laborales muestran que al cierre del segundo trimestre del 2019 la población subocupada y desocupada aumentó 39%, es decir, 147.955 personas más se encuentran desempleadas o subocupadas. Asimismo, el ingreso promedio de población disminuyó en 4% anual considerando el total de la población, 2% teniendo en cuenta a los residentes zona rural y 12% anual considerando a los residentes de la zona rural.

Urge reacción de la política económica.

Si bien no se publicaron aún los datos que muestren cuales son las actuales condiciones de vida, tomando en cuenta la débil reacción de la política económica, las expectativas para el resto del año son poco alentadoras. Es momento de dejar de lado lo político y centrar los intereses en el bienestar de las personas, más aún cuando la economía se ralentiza, situación en la que los más afectados son quienes se encuentran en extrema vulnerabilidad.

Los programas asistenciales pueden tener un efecto coyuntural en el corto plazo. Sin embargo, la estructura de gastos actual se encuentra compuesta por gastos duros como la remuneración a los empleados públicos, que representa el 47% del PGN 2019, y no da margen para incrementar las políticas que al menos ayuden a disminuir la pobreza monetaria en los sectores más desprotegidos, pero por sobre todo brinden a las personas capacidades para vivir dignamente.

Si no se implementan políticas económicas que ayuden a mejorar la situación de las personas en general, con un especial enfoque en las más vulnerables, las condiciones sociales de los paraguayos será peor que en periodos de crecimiento económico alentador, en los que pese a las condiciones macro favorables no se adoptaron suficientes políticas que generen condiciones para la inversión, el incremento del trabajo, de la empleabilidad y de los ingresos, y propicien una mejora en la calidad de vida.


También podría gustarte