Innovación + Emprendimiento: Crecimiento

Benito Barros Muñoz
Ingeniero Comercial
Magister en Negocios Internacionales
Doctor en Administración y Economía
Rector CFT Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile.

 

En el desarrollo de las economías y en el crecimiento de las naciones, existen variables que resultan fundamentales y relevantes, y que deben ser objeto de análisis y discusión permanente. Entre ellas se cuentan dos de las más importantes, la Innovación y el Emprendimiento.  Innovación es la capacidad de las personas y de las organizaciones, para el diseño de nuevos procesos, productos, servicios y mecanismos que mejoren la situación actual, y que se traducen en marcados beneficios para la comunidad. Para innovar se requiere de elementos como el cambio, la iniciativa, la creatividad, la investigación y la apuesta por nuevas formas de ser y de hacer. Por otra parte, el emprendimiento es la capacidad de establecer nuevas y mejores formas de hacer negocios, tanto para empresas existentes (intra emprendimiento), como para la iniciación de nuevas empresas (extra emprendimiento).

Estas dos variables pueden llegar a generar importantes resultados para las personas y para las economías de un país. La base del desarrollo económico de las naciones, resulta de la capacidad de ir agregando valor en diversos procesos productivos, de esa forma, se va acelerando la oferta agregada del país. Lo que se traduce en una mayor absorción de la mano de obra, una mayor valoración del empleo, un incremento en los niveles de ingreso, lo cual se traduce en un aumento en el consumo, y a partir de allí, la aparición de un efecto multiplicativo positivo, que se traduce a la larga en un mayor bienestar. Sin embargo, a nivel de nuestros países latinoamericanos, el esfuerzo por el fomento a la Innovación y el Emprendimiento, resultan insuficientes, y por lo tanto se requiere de un esfuerzo mancomunado del Estado, las empresas, los centros de estudio y la población en general, para establecer una gestión de crecimiento integrado, basado en un programa sistemático de incentivo a la innovación y al emprendimiento.

Las claves de un mecanismo de incentivo a la Innovación y Emprendimiento son:

  • Formación de un capital humano avanzado. Corresponde a dotar al país de una masa crítica de personas y profesionales, capaces de liderar un mecanismo de generación de ideas, de promover la aplicación de iniciativas, de conducir proyectos de generación de valor agregado y que sean capaces de formalizar documentos que permitan la postulación a capitales nacionales e internacionales.
  • Desarrollar un marco de base de generación de iniciativas de proyectos de inversión. Los países pueden construir una matriz de iniciativas y áreas de desarrollo, para impulsar la innovación y el emprendimiento. Por ejemplo, el aprovechamiento de recursos naturales abundantes, la situación geográfica, la especialización de la mano de obra, desarrollo energético, formulación de nuevos modelos de negocios, aprovechamiento de las tecnologías y sistemas de información, sustitución de importaciones, fomento a las exportaciones, focalización en clientes específicos, desarrollo de alianzas estratégicas, investigación aplicada, etc. Son infinitas las fuentes de generación de ideas y de mejoras en los sistemas actuales, para alcanzar un alto grado de competitividad.
  • Formalizar mecanismos de apoyo a la innovación y centros de emprendimiento, como por ejemplo los centros de desarrollo de negocios, incubadoras de empresas, centros tecnológicos, centros de apoyo a la investigación, núcleos de apoyo en infraestructura, líneas de financiamiento a través de fondos concursables.
  • Formación de formadores. Un país debe apostar e invertir en personas que sean capaces de liderar y de multiplicar a otras personas, el espíritu de la generación de ideas, iniciativas y emprendimientos. Para ello, se requiere invertir en la formación en países que hayan tenido un exitoso desarrollo en esta área, y que están en condiciones de apoyar el proceso formativo. Contar con una masa crítica de expertos competentes, puede generar una base de formación de la población en general.
  • Fomentar la cultura de la innovación y el emprendimiento, a través de sistemas comunicacionales y campañas de información, que eduquen, incentiven y posicionen la importancia de estas variables, en toda la población, particularmente en los futuros profesionales que han de buscar nuevas y mejores alternativas de vida, para sí mismos, su familia y la sociedad en general.
  • Establecer mecanismos que faciliten la iniciación de actividades de nuevos emprendimientos, con potenciales ventajas tributarias y con el apoyo de organismos del Estado, que conduzcan a multiplicar la apertura formal de nuevas empresas y el registro de nuevas patentes.
  • Preparar a los emprendedores en el manejo de competencias empresariales, sobre todo formarles con una visión estratégica de los negocios, que se manejen en herramientas comerciales, financieras, logísticas, operacionales y organizacionales. La gestión de liderazgo resulta fundamental, a la hora de proyectar los nuevos emprendimientos en empresas y organizaciones exitosas en el futuro.

Conocer, aprender, crear, innovar, emprender, mejorar; son herramientas fundamentales para aprovechas ese infinito mundo de oportunidades que están al alcance de nuestra mano. Complementamos lo anterior, con una disposición competitiva, basada en los principios de calidad, eficiencia, eficacia, economicidad y buen uso de los recursos. Los resultados en el mediano y largo plazo, pueden resultar notables para todos.

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