Aquella Cédula Real…

…que nos habilitaba a elegir Gobernador y Capitán General

POR CRISTIAN NIELSEN

 

Esto sucedió hace 482 años. Fue una sorpresa para los aún escasos pobladores de Asunción que la Corona, lejana e intangible, los autorizara a elegir Gobernador por la cédula real del 12 de setiembre de 1537 que en su parte medular decía: “…elijan por Gobernador en nuestro Nombre, y Capitán general de aquella provincia, a persona, que, según Dios y sus conciencias pareciere más suficiente, para el dicho cargo, y la persona que así eligieren todos de conformidad o la mayor parte de ellos, use y tenga el dicho cargo: al cual por la presente damos poder cumplido para que los ejecute cuanto a Nuestra Merced y voluntad fuere…”. La firmaban Carlos I y Juana de Castilla, años más tarde, “Juana la Loca”.

No sé cómo se las arreglan maestros y profesores para hacer aburrido algo interesante. El vetusto pedazo de papel con la prolija letra del amanuense y las firmas de los reyes yace, cuidadosamente depositado, en el Archivo Nacional.

Por allí tendría que darse una vuelta todo ciudadano digno de considerarse tal, para saber de dónde viene y cuánto hace que ejercemos el derecho a elegir gobernantes.

No nos equivoquemos. Aquella potestad electiva no emanaba del pueblo sino de la Corona española que era, bajo todo punto de vista, una autocracia monárquica, militar y religiosa. Por eso remata diciendo “cuanto a Nuestra Merced y voluntad fuere”, no sea cosa que los vecinos se entusiasmaran y terminaran entendiendo otra cosa, como ocurrió, siglos más tarde, con la revolución de los Comuneros.

Pero fue un jalón, una pieza de la complicada construcción histórica que terminaría desembocando en nuestra forma republicana y representativa de Gobierno. No sé si hoy interesan estas cosas. En la era de los likes y los memes, este tema entraría en la categoría de plomos… digo yo, no sé.

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