Gestión pública en año de vacas flacas

A nosotros nos afecta una sola variable, la caída de las commodities. Ahí se necesita muñeca política y calidad de gestión".

Tomando en cuenta las va­riables macroeconómicas que presenta el Paraguay, un observador externo podría preguntarse: ¿Por qué no arranca la econo­mía paraguaya, por qué se habla tanto de recesión? De hecho, este año el PIB crecería no más del 1,3%, muy lejos del 4 a 4,5% típico de economías emer­gentes en desarrollo a que estábamos habituados.

Los principales indicado­res superan los promedios latinoamericanos. Con una inflación estimada en 3,5% para 2019 (promedio América Latina 8%), baja volatilidad cambiaria, ries­go país de 283 puntos (AL 512), un IPC del 4,1% (AL 7%) y un endeudamiento externo estimado en un 17,3% sobre el PIB 2019 (AL 43%), la economía paraguaya está asentada sobre bases firmes. ¿Qué la está lastrando, cuales son los contrapesos a esta ralentización?

Sin duda este año el im­pacto más severo ha sido la retracción en la cadena de la soja. Depender de commodities en caída tie­ne sus efectos. Augusto de la Torre, Economista Jefe del Banco Mundial para América Latina, estima: “El espacio de maniobra se ha reducido drástica­mente para los políticos -sobre todo en América del Sur- ya que se encuen­tran atrapados entre lo que les gustaría hacer, estimular la economía, y lo que se ven obligados a hacer, reducir el gasto” (El Ciclo de los productos básicos en América Latina: Mirajes y dilemas).

Con las commodities en bajada y el gasto en subida, ninguna eco­nomía puede levantar cabeza. Los ejemplos más patéticos son Argentina (soja y carne) y Venezuela (petróleo), ahogados en un gasto público ineficiente que hunde inexorable­mente sus economías.

A nosotros, por ahora, nos afecta una sola variable, la caída de las commodi­ties. Y ahí es cuando se necesitan muñeca política y calidad de gestión.

Y en esto, hay más dudas que certezas.

También podría gustarte