Impuestazo o violación de la ley

Impuestazo o violación de la ley 5.098 de responsabilidad fiscal, tristes opciones para un gobierno cada vez más débil.

Casi sin darnos cuenta y mientras el Gobierno se incendiaba en medio de ataques narcos y fulminantes cambios de gabinete, el Congreso sancionó la denominada “reforma tributaria” que, bajo el ropaje de algunas adecuaciones técnicas en la estructura impositiva, esconde su urgente necesidad de una mayor recaudación para arcas permanen­temente exangües.

Hubo algunas explicacio­nes muy racionales sobre cierta modernización de los esquemas tribu­tarios, que han sufrido sucesivas adaptaciones a lo largo de los años con retoques que lo han ido complejizando en lugar de darle mayor sencillez y eficiencia. Pero en rea­lidad, esa es la pantalla tras la cual yace el móvil real de esta movida.

El Gobierno está hasta el cuello de obligaciones fiscales. Su tope del 1,5% de déficit sobre el Producto Interno Bruto ha sido puesto en jaque con varios amagues para traspasarlo y superar in­cluso el 2% que dejaría el PGN fuera de las normas establecidas por la ley de responsabilidad fiscal y que son bien claras: “Ase­gurar la sostenibilidad de las finanzas públicas en el mediano plazo, tenien­do como meta resultados fiscales que no causen efectos negativos sobre la estabilidad macroeco­nómica, preservando el equilibrio entre los ingre­sos y los gastos públicos”.

Está más que claro que ese equilibrio no lo han logrado porque este Gobierno, inclui­das sus cada vez más inconducentes “cum­bres de poderes”, es incapaz de limpiar la administración pública de supernumerarios. No tiene lo que hay que tener para esa tarea de fondo. Entonces recurre al aumento de impuestos, lo cual no estaría mal si a la vez ejecutara un plan similar pero de recortes verdaderos, no ahorran­do la papa del loro.

Impuestazo o violación de la ley 5098, tristes opciones para un gobier­no cada vez más débil.

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